Si se aprueban las reformas
a lo interno del congreso
la consulta pierde peso
dijo ayer mi amiga Norma.
Ya lo dicen que es la forma
más sensata, presidente,
y de paso es evidente
que ahorramos los millones
y les damos por montones
más ayuda al indigente.
Piense, piense mandatario
y cancele esa consulta
que muy caro nos resulta
dijo ayer don Poma Mario.
Es clarito que el erario
no da más para preguntas
que se vienen todas juntas
cuando el pueblo poco entiende;
es decir, no las comprende
y no “cacha” las preguntas.
A mi juicio, hay muchas ganas
por medir su simpatía
cuando hay cosas estos días
importantes y tempranas.
Ya lo dijo una fulana
refiriéndose a este tema
que le enerva y le requema
porque sabe que el congreso
con entrega y mucho seso
hace leyes muy supremas.
Ojalá que el presidente
eche atrás este proyecto
que nos tiene circunspectos,
muy atentos e impacientes.
Ya lo dijo don Vicente
que de adrede se empecina
con su idea peregrina
de consulta empalagosa
tal si fuese la gran cosa
a la vuelta de la esquina.
Se han opuesto con urgencia
a que puedan REVISAR
las sentencias y enmendar
si es que existe inconsistencias.
Si han actuado con sapiencia
y han fallado sin AMAÑO,
a ninguno le hace daño
ni tampoco causa miedo
dijo ayer don Paz Alfredo
-un convicto de cien años-.
