luis_pineda47@yahoo.es
Desde el inicio de la vida republicana, nuestra querida patria ecuatoriana ha vivido varias dificultades y numerosas crisis, desde las económicas, pasando por las sociales hasta llegar a las culturales.
Los partidos políticos responsables de estas crisis en el Ecuador, se inició con el partido conservador y luego con los diferentes gobiernos neoliberales que han consolidado a las burguesías nacionales y fortalecido a las burguesías internacionales; y, empobrecido a la mayoría de ecuatorianos.
Con los aportes de Juan J. Paz-y-Miño Cepeda, en su artículo “Ética oligárquica y espíritu capitalista”, para profundizar en estas reflexiones:
“Como se ha experimentado en América Latina durante las décadas finales del siglo XX, la introducción del neoliberalismo se asentó sobre el capitalismo en auge en la región y en el marco de la globalización transnacional con hegemonía de los EE.UU. Provocó crecimiento y “modernización”. Pero no desarrollo con bienestar social. Y sus límites se han vuelto evidentes con el avance del siglo XXI y el renacer del neoliberalismo y su evolución al libertarianismo, porque se advierte que el viejo “ethos oligárquico” no se superó en forma definitiva sino que se mueve en un nuevo plano conceptual: achicar el Estado, privatizar todo lo público, evadir y suprimir impuestos a los empresarios, flexibilizar las relaciones laborales, re-primarizar las economías internas, fortalecer las relaciones de la dependencia externa a través de tratados de libre comercio, con ventajas al capital externo por medio de los arbitrajes internacionales, etc. El camino distinto ha correspondido a los gobiernos progresistas de la región, en tanto las reacciones oligárquicas están en pie de lucha contra ellos.
Ecuador es un país que ha pasado a ser ejemplo del giro a favor de la economía neoliberal con hegemonía política oligárquica. Desde 2017, lo que se identificaba en la década de los 60 como “cuadro del subdesarrollo” está a la orden del día en todo tipo de estadísticas nacionales o de los organismos e instituciones internacionales. Se ha unido el inédito avance del crimen organizado y la delincuencia común, ante un Estado debilitado y con la institucionalidad del derecho degradada. Sin importar lo que dice la Constitución, se añade la vinculación a las geoestrategias de los EE.UU. que ahora incluye acuerdos militares tanto en Ecuador como en Argentina. En contraste, tampoco ha importado la ruptura de relaciones diplomáticas resuelta por México a raíz de la inconcebible incursión en su Embajada en Quito para capturar a un exvicepresidente a quien México le había otorgado el asilo político. Las condenas internacionales ante este hecho fueron inmediatas.”
