Diego Lara León
La famosa frase «La cultura se come a la estrategia en el desayuno», se le atribuye al gurú del management Peter Drucker, encapsula una verdad fundamental sobre las sociedades, empresas y hasta familias. “No importa cuán brillante o bien elaborada sea una estrategia, su éxito depende en última instancia de la cultura organizacional”. Pero, ¿por qué la cultura organizacional tiene tanto poder?
La estrategia, en términos empresariales, se refiere a un plan detallado para lograr objetivos específicos. Implica análisis cuidadosos, planificación meticulosa y la implementación de políticas y procedimientos diseñados para guiar a la sociedad u organización hacia sus metas. Las estrategias son esenciales para la dirección y el crecimiento, ya que proporcionan un mapa para navegar por el competitivo mundo social y/o empresarial.
Sin embargo, una estrategia, por más perfecta que sea en el papel, no tiene vida propia. Su éxito depende de la ejecución efectiva, y aquí es donde la cultura organizacional juega un papel crucial. La cultura es el conjunto de valores, creencias, comportamientos y normas compartidas por los miembros de la organización (sociedad, empresa, familia). Influye en cómo las personas interactúan, toman decisiones y ejecutan tareas.
La cultura organizacional nunca deja de tener presencia y tiene un impacto profundo en el comportamiento diario de las personas. Es la «forma en que se hacen las cosas aquí», y puede impulsar u obstaculizar la implementación de la estrategia. Una cultura fuerte y positiva puede motivar a las personas a alinearse con los objetivos estratégicos, fomentando la colaboración, la innovación y la excelencia operativa. Por otro lado, una cultura tóxica o mal alineada puede sabotear incluso las mejores estrategias.
Para volver didáctico lo que estoy contando, vale recordar aquel dicho popular, “la ciudad mas limpia no es la que mas se barre, sino la que menos se ensucia”, una ciudad puede tener el mejor sistema de recolección de desechos del mundo, pero si la población no tiene la cultura de la limpieza, no será jamás la ciudad mas limpia”. Si esa frase no los convence, miren el informe de Home Exchance 2024 que cataloga a Copenhague como la ciudad mas limpia del mundo. Por cierto, ninguna ciudad de Latinoamérica está en el top 10.
Volvamos a la batalla entre cultura y estrategia. La confianza y el compromiso son elementos esenciales de una cultura organizacional saludable. Las personas que confían en sus líderes y están comprometidos con la misión y los valores de la organización son más propensos a trabajar con entusiasmo y dedicación hacia los objetivos estratégicos.
El compromiso, por otro lado, se logra cuando quienes forman parte de un grupo humano sienten que son valorados y que su trabajo tiene significado. Las estrategias que no consideran el bienestar y el desarrollo de las personas a menudo fracasan porque no están motivados para ir más allá de lo mínimo requerido.
En un entorno empresarial en constante cambio, la adaptabilidad y la innovación son clave para el éxito a largo plazo. Las organizaciones con una cultura que valora la creatividad y la experimentación están mejor posicionadas para adaptarse a las nuevas circunstancias y para innovar en respuesta a los desafíos y oportunidades. Las estrategias pueden volverse obsoletas rápidamente, pero una cultura que fomenta el aprendizaje continuo y la flexibilidad permite a una organización mover y ajustar sus enfoques según sea necesario.
Aunque la cultura puede superar a la estrategia, no significa que la estrategia no sea importante. El verdadero éxito organizacional radica en la sinergia entre cultura y estrategia. Las organizaciones deben asegurarse de que sus estrategias estén alineadas con sus valores culturales y que fomenten comportamientos que apoyen la misión y los objetivos sociales o empresariales. Por lo tanto, si es posible modificar la cultura de un grupo humano en el corto plazo, pero los resultados no se verán sino en el mediano y largo plazo.
Finalizo con otro dicho popular, “si Ud. no se cura, no es porque la receta sea mala, lo que pasó es que fue recetada a la persona equivocada”.
@dflara
