Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
La interrogante de este comentario es la misma que nos planteamos los ciudadanos comunes y corrientes, ante las aseveraciones que hacen quienes ahora son parte del gobierno central y de los gobiernos seccionales, pues al parecer habitan en una realidad alterna, lo digo por las declaraciones que muy a menudo hacen a los medios de comunicación, en las que afirman con desparpajo que todo marcha bien en el Ecuador, lo dice el presidente de la República, quien sostiene que se está generando empleo, que el sistema de salud es eficiente, que la educación ha evolucionado, que la seguridad ha mejorado; en fin, un espejismo tras otro. Pero cuando contrastamos lo que ellos dicen con la realidad la cosa es diferente, es evidente que el desempleo es notorio y sigue creciendo, que la salubridad muestra serias falencias, que el sistema educativo permanece estático y desmejorando, y que la inseguridad reina en las calles de las principales ciudades del país, nos damos cuenta de que los que nos gobiernan o bien viven en un mundo de fantasía, o nos quieren mentir descaradamente.
En el plano local no varía mucho, el alcalde de Loja dice cada cosa, que a la gran mayoría de lojanos nos provoca hilaridad; según él, tiene un 80 por ciento de aceptación, cuando todos sabemos que la inconformidad y el descontento es generalizado por la notable ineptitud demostrada en más de un año de infecunda gestión, periodo en el que la ciudad ha experimentado un alarmante retroceso que hace mucho tiempo no se veía, esto se evidencia en cosas tan básicas y elementales como la recolección de basura, la provisión de agua potable, el mantenimiento de la vialidad urbana, el destino final de los desechos orgánicos de la urbe con un relleno sanitario colapsado que requiere de una reubicación urgente y hasta el momento solo ha tenido soluciones parche, dejando el problema de fondo latente.
Solo he repasado los problemas más acuciantes y que por lo mismo saltan a la vista, pero que nos la pauta de la nube de humo que pretenden pintarnos desde los estamentos de poder tanto nacional como local, y que ha provocado el altísimo nivel de desencanto de la ciudadanía con respecto a la clase política. ¡Es que ya no sabemos en quien creer!
Nos mienten en cifras disfrazadas de prosperidad, cuando lo que palpamos es absolutamente distinto. La cruel realidad, ha sido causa directa de que miles de ecuatorianos salgan desesperados de la patria, llegando incluso a superar la migración de la hermana Venezuela, algunos de ellos encontraron la muerte en el intento de salir.
Mientras sigan obedeciendo ciegamente los designios de los organismos financieros internacionales, y permitiendo que nuestra riqueza mineral salga en barcos gigantes hacia destinos de Asia y otros, sin que esto signifique progreso para nuestra gente, mientras haya corrupción en todos los estratos sociales, los que nos gobiernan seguirán fingiendo que todo está bien y vivirán en una nube rosa en la que lo único que importará será su propio bienestar y nada más.
