El perdón es la reconciliación con tu propia paz  

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

“El débil nunca perdonará, el perdón es una virtud de los más fuertes (Mahatma Gandhi)”. 

De todos los sentimientos, el rencor es uno de los más destructivos, nos mantiene anclados en el pasado cuando debemos trabajar para el futuro; todo inicia con una molestia que no expresaste, evoluciona como un resentimiento, se transforma en rencor y termina por ser esclavo del odio, viviendo en la amargura, soñando con salir de ese dolor que no te deja respirar. 

Perdona ya, el perdón es un regalo que debes darte, es para ti, no para quienes te ofendieron; perdonar no siempre es olvidar, es abrir las ventanas y las puertas de la verdadera libertad; perdonar es amarse a sí mismo, es un acto que te eleva más allá de lo común y te acerca a Dios; perdonar es de personas sofisticadas, de valientes y sabios, nunca lo olvides. 

¿Quién es la persona que te disparó en el alma y tiró a jalones tu bondad?; ¿quién mordió tu mano y usó tu espalda de tapete?; ¿quién usó tu tiempo y tu corazón como un motel de cuarta, te robo un beso y con ello los sueños?; ¿quién defraudó tus esperanzas y te encadenó a su recuerdo, se llevó tus ideas y se hizo millonario con ellas; el goza y tú sufres?, ¿qué Vas a hacer?; hay dos maneras de extraer la bala: el perdón o la venganza. 

La venganza es tan amarga como un sorbo de bilis, quema a fuego lento; es un juego de represalias donde todo se pierde y todos pierden, porque el agravio no recibe justicia, aunque sea vengado; las verdaderas ofensas no pueden saldarse, el dolor y la herida no son piezas reversibles, castigar al culpable no deshace el daño, aunque te produzca una satisfacción temporal, la venganza te hace salir del mundo de la gracia para entrar al tormento circular de la retribución, donde el que hace mal recibirá un castigo, tarde o temprano. 

Creemos que solo hay dos caminos, pagan o los castigamos; pero existe una tercera opción en la que todos ganan el perdón; la justicia debería ser mucho más que un empeño por equilibrar las ofensas, ella no consiste en solo hacer las cosas bien y pagarle a cada cual, lo que se le adeuda, tiene por objeto la restauración del dolor, ese es el nivel humano en donde el castigo y la condena han sido borrados. 

El perdón no trata de enmendar lo roto, ni de cambiar de página, sino de cambiar de libro; cuando perdonas todo se hace nuevo; no hay nada más viejo y aburrido que el terrible ciclo de la revancha. 

Cuando vivimos una injusticia debemos comenzar por reconocer que muchas veces nuestra perspectiva puede estar torcida; si fuiste víctima y vengas serás doblemente víctima, primero de la injusticia y después del dolor que te habrá dejado la venganza. 

Te gané porque te perdoné, y con ello te quité el poder de hacerme daño.

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Ced. #: 1100310455