La educación y el candidato

Juan Luna Rengel

Quilanga, 15-01-2025

El ambiente politiquero que respira el país se mueve en medio de un barrullo de candidatos modelos, de ofertas, de ruidosos altoparlantes, bailes, obsequios, concentraciones financiadas; los medios de comunicación convencionales que responden y son el sostén del sistema están desbordados por la publicidad, y lo más grave, también haciendo politiquería, y, en el mundo de las redes sociales en las que navegan los millenials y generación Z, no hay, sino, verdades a medias y una distorsión de la realidad.

Se dice que cuando hay mucho ruido, poco espacio queda para pensar, reflexionar, diferenciar, analizar, tomar decisiones y resolver problemas, máxime cuando el candidato no habla o muy poco habla y nada propone de ciencia, tecnología, cultura, arte o educación.

Quise convencerme de que esta arraigada idea no es cierta, para ello, en la asignatura de Lectura Crítica de mensajes y abusando de la inteligencia y habilidades de los estudiantes de tercero de bachillerato BGU-A, de la Unidad Educativa Fiscomisional de FF. AA., COMIL 5 Tcrn Lauro Guerrero, propuse contextualizar el momento nacional a través de dos preguntas de orden educativo: 1) ¿Qué es para Ud. la educación de excelencia y calidad?, 2) ¿Qué le propone a los candidatos para mejorar la educación?

Las respuestas de los veinte y tres cadetes sorprenden por su claridad, concreción y coherencia con su realidad y sus aspiraciones. La excelencia y la calidad educativa —dicen— pasa por la construcción de currículo menos fragmentado, pertinente, cercano a las aspiraciones del estudiante, que supere el método clásico, considere también lo social, emocional, ambiental, genere espacios para el debate e intercambio de experiencias, que promueva el conocimiento mediante la creatividad, la conciencia crítica, el buen uso de los recursos tic para desarrollar habilidades, competencias y valores para un proceso de vida, en donde se enseñe cosas realmente importantes, significativas para la transformación de la sociedad y solucionar los problemas de la vida. Agregan que los docentes deben mantener formación continua en conocimientos y metodologías activas y recreativas, para que no sea solo el libro la guía.

Al dirigirse a los candidatos les piden propuestas claras acerca de la actualización del currículo, recursos para mejorar la infraestructura, implementar las TIC, recursos para fortalecer clubes deportivos, de arte, danza, ciencia, tecnología. Que se forje centros de alto rendimiento, se estimule con becas a los estudiantes, no únicamente, por su rendimiento académico, sino en mayor dimensión por sus condiciones socioeconómicas. Me llamó la atención sobre manera, escuchar en sus mensajes que pidan equidad, justicia e igualdad de oportunidades para las escuelas y colegios rurales. También abogan por los docentes.

Si los candidatos a quienes digo politiqueros, porque en cuya agenda no está hacer de la política una ciencia que propende el bien común, no está la educación, no está la salud, no está el empleo digno. Anhelo, al menos, que estas ideas de un grupo de cadetes sean leídas y puedan en su momento como líderes, independientemente, que lleguen a ganar la elección las reconsideren en sus planes.

Si la clase politiquera no habla ni propone sobre ciencia, tecnología, cultura, arte o educación, es momento, que, desde las aulas, tanto, docentes y estudiantes iniciar una lógica de producción de mensajes creativos, críticos y éticos demostrando habilidades comunicacionales, digitales, de razonamiento. y socioemocionales. La curiosidad intelectual y las iniciativas por indagar la realidad nacional e internacional cruzan por la reflexión, aplicación de conocimientos y vivencia de valores desde una buena lectura crítica de los distintos mensajes.