¡Silencio!

Juan Luna

Quilanga, 07 de febrero 2025

Pocas veces somos convocados al silencio, aunque, este es un bien necesario en la vida, del que deben hacer uso las personas, las instituciones y sus gobernantes.

Hoy hemos sido convocados, como ya es costumbre o está regulado en cada proceso electoral a hacer silencio, al menos 48 horas antes de acudir a consignar el voto. Qué bien nos hace¡, luego, de tanto ruido dispersado por los candidatos y sus adalides. Muchos no acogen, pero tampoco respetan este llamado y más bien subliminalmente, desde, un mal uso de la comunicación convencional y aprovechándose del descontrol en las redes sociales difunden mensajes, muchos de ellos atentatorios a la integridad de la nación y de la persona para incidir en la decisión definitiva.

Este silencio es muy importante. El destino está en las manos de cada ciudadano facultado para sufragar, al consignar su voto por el candidato y partido/movimiento político de su preferencia es una respuesta a su conciencia crítica de ciudadano, a su conciencia político-ideológica y la formación de su conciencia en valores cívicos y humanos. Entonces, el que decide es usted, no la publicidad engañosa, ni la cadena de falsas ofertas y promesas que, históricamente, han sido incumplidas

En la vida diaria, en la gama de funciones que le corresponde desempeñar como hijo, estudiante, padre de familia, esposo, profesional, funcionario público o privado y líder gobernante necesitan silenciarse, necesitan poner un alto en su vida y sus acciones para recuperar energías y retomar principios, convicciones y planes de vida y de trabajo.

El silencio no es aislarse, apartarse o retraerse. El valor del silencio consiste en reflexionar para evaluar, reflexionar para avanzar y reflexionar para iluminarse con nuevas ideas. Del silencio nace la escucha y el respeto que tanta falta nos hace.

Silencio no es dejar de hablar o de comunicarse. El silencio también pasa por dejar de ver, oír o leer aquello que hace daño a la vida, al corazón. Lamentablemente, inundados como se está de violencia, odio, arribismo y envidia que se vomita anónimamente en la teoría del rumor, del cuento, del chisme, o, en otros casos, publicados por los medios convencionales y redes sociales.

El silencio en el ser humano es tan necesario para corregir, decidir y responder a las inquietudes de la vida: ¿Quién soy? ¿Cómo estoy? ¿A dónde voy? Preguntas latentes que permiten primer estar y ser buenas personas, buenas personas y buenos profesionales, con tranquilidad, estabilidad emocional, estabilidad laboral y estabilidad familiar de donde brota la paz, la serenidad y la confianza.

El silencio es la expresión de la madurez humana y profesional que no se valora por los años que se posee, sino por la madurez de sus expresiones, por la madurez en sus relaciones humanas y profesionales.

Les invito a hacer siempre un silencio en la vida. Los grandes líderes espirituales y políticos pusieron una pausa en su vida y triunfaron. Se distanciaron de todo tipo de ruido y encontraron no solo la paz, sino el éxito y la santidad.