Doctor Fausto Aguirre Tirado: loor al distinguido maestro

María Antonieta Valdivieso Cueva

Con pesar recibí la noticia de la partida de tan distinguido intelectual, a quien conocí como un estricto y motivador docente, en las aulas de la Facultad de Ciencias de la Educación, de la Universidad Nacional de Loja, en la especialidad de Lengua y Literatura, a donde había venido a ejercer la cátedra universitaria, luego de ganar un concurso de méritos.

El doctor Aguirre nació en Cuenca, el 3 de diciembre de 1944, realizó sus estudios primario y secundario en su ciudad natal, licenciado en Humanidades en la Universidad Estatal de Cuenca en 1968; maestría en Investigación Lingüística en el Instituto Cuero y Carbo de Bogotá, en 1971; posteriormente se doctoró en Lingüística al Universidad Estatal de Cuenca.

Según la Academia Ecuatoriana de la Lengua, el doctor Aguirre tomó posesión de su plaza de académico de número, el 7 de mayo del 2003, con un discurso titulado La enseñanza de la lengua y gramática en la escolaridad ecuatoriana.

Ejerció la docencia a nivel medio, como profesor titular en el querido colegio Bernardo Valdivieso, y otros institutos secundarios de la ciudad; simultáneamente trabajaba en la Universidad Nacional de Loja y en la UTPL, en donde entregaba con pasión todo su talento y preparación académica para la educación de los jóvenes alumnos, quienes siempre lo recuerdan con gran afecto y admiración, pues los ayudó a formarse como personas con sólidos e inquebrantables principios, e inculcó y motivo en ellos el amor por la lectura , el pensamiento crítico y la investigación científica. Pensaba que leer e investigar es la única forma de aprender y desarrollar destrezas y saberes.

Su obra literaria y académica podría enumerase así: La lírica lojana, tomos I y II, Crítica literaria y estructuralismo, ¡Nombres! ¿Qué hay en un nombre?, Manual de Fonética y fonología, Gramática para la abogacía, Gramática para periodista, El español del Ecuador; entre muchos ensayos, trabajos y proyectos investigativos.

Sin ser lojano fue inmenso su amor por Loja y por los escritores lojanos: Pablo Palacio, Alejandro Carrión y sobre todo fue un estudioso profundo de la obra literaria del doctor Ángel Felicísimo Rojas, a cuya obra dedicó gran parte de su tiempo y trabajo investigativo. Tenía el criterio que El éxodo de Yangana es la novela más importante escrita en nuestro país.

Su profunda admiración por el doctor Ángel F. Rojas, lo llevó, a pedido de los cercanos parientes del escritor lojano, a planificar y ejecutar un ambicioso proyecto literario: editar en 15 tomos sus aportaciones periodísticas con el nombre de Ángel F Rojas La obra que aún faltaba. En el prólogo del Primer tomo, Fausto Aguirre dice: “se han reunido en este volumen diferentes notas, artículos, y ensayos de su puño y letra, muchos de ellos son inéditos y proceden de los archivos que hoy maneja la familia”, Prosigue:” uno de los grandes objetivos de la familia es seguir difundiendo su pensamiento que ha llenado los diarios del país en revistas y hemerotecas nacionales e internacionales”.

Del inicial proyecto se llegaron a publicar únicamente dos volúmenes más, igualmente con el prólogo de Fausto Aguirre, en el que están incluidos estudios y enfoques que no conocía el lector común, No se prosiguió con los restantes volúmenes debido a falta de financiación institucional, pero se adjuntó con el primer tomo un cedé con el material periodístico recogido hasta el momento de su publicación.

El doctor Fausto Aguirre deja inmenso legado cultural y literario, producido durante los cincuenta años de ejercicio docente a nivel medio y universitario, y, siempre fue y ha sido un referente en lo relacionado al ejercicio profesional en relación a la enseñanza-aprendizaje de la lengua y de la literatura. Enemigo de las clases teóricas como el dictado y la conferencia; sostenía que la práctica y amor a la lectura es la única metodología aconsejada para adquirir aprendizajes significativos.

Loor a al insigne maestro, que su inmensa y valiosa obra cultural continúe siendo materia de consulta para todos los amantes de las letras y las ciencias que se dedican a la investigación educativa, que su pensamiento permanezca vivo y vigente para siempre.

Reitero mis sentimientos de admiración a tan querido maestro, evoco con nostalgia momentos inolvidables de la vida universitaria, en las aulas de UNL, en donde recibimos sus sabias enseñanzas, enseñanzas que posteriormente tratamos de replicar con nuestros alumnos. Descanse en paz doctor Fausto Aguirre Tirado.

Loja, 6 de febrero de 2025.