Edwin Regalado deja un manantial de canciones, tras su deceso

Justo Leiva

Edwin de Jesús Regalado Núñez —más conocido como Darwin— ha partido de este mundo dejando un manantial de canciones sentimentales que inmortalizan su voz en las nuevas generaciones.

Edwin de Jesús, nombre con el que lo bautizaron sus padres Carlos Regalado y Rosa Núñez Córdova, nació un 5 de marzo de 1952 en la ciudad de Alamor, del cantón Puyango.

Darwin, su nombre artístico empezó con su carrera musical en un programa de aficionados, Puerta a la Fama, que transmitió Canal 4 de Guayaquil en 1969, ganando el primer puesto cuyo premio consistía en un boleto de avión para viajar a Chile.  Se convirtió rápidamente en uno de los grandes baladistas de los años 70, que cobró fama a nivel nacional e internacional.

“Luego de ganar el festival en Guayaquil, la casa IFESA —una disquera muy importante en Ecuador— se interesó en grabar conmigo música romántica y fue un cambio total”, dijo el artista en una entrevista. Reiteró “en efecto, cuando gané el festival no viajé a Chile y como estaban en boga las guitarras eléctricas compré una; empecé a recorrer varias provincias y con apoyo de la disquera a pegar durísimo, no solo en el país”.

“Mi padre tocaba guitarra de oído, pero a mi abuela por parte de padre le gustaba cantar y creo que de allí nace esa afición”, agregó Darwin quien logró afianzar su carrera con éxitos inolvidables como Mi viento es soledad, Yo esperaré, tú cambiarás o La última canción.

En 1978, participó en el Festival de la canción en la Mitad del Mundo con el tema Campesina Americana, ocupó el primer puesto. Luego participó en dos ocasiones como invitado especial en un festival de intérpretes que se realizó en Buga, república de Colombia.

En Ecuador recibió su primer Disco de Oro por la canción “Yo esperaré, tú cambiarás” que vendió más de 150.000 discos de 45 revoluciones por minuto y, ese mismo tema de un romanticismo nostálgico, siguió imponiéndose en otros lugares del mundo sobrepasando más de dos millones de copias vendidas.

“En mi país no era costumbre otorgar un disco de oro a un artista, es más a mí nunca me lo quisieron dar” –explicó Darwin–, “pero amigos de la prensa presionaron para que fuera así, pues mi canción sonaba por todos lados”.

Y eso cambió su vida, llegaron los reconocimientos, los premios, muchos viajes, muchos aplausos, y sirvió también para que a otros colegas suyos empezaran a reconocerles su talento. “Creo que en ese sentido abrí caminos”.

Darwin tuvo la oportunidad de compartir escenario con el Trío Los Panchos, Carmen Salinas, Camilo Sexto, Leonardo Fabio, El Greco, el argentino Leo Dan con quien le unía una gran amistad. Vivió seis años en los Estados Unidos donde le dieron el apoyo la colonia ecuatoriana y colonias latinoamericanas en ese país.

Su música se escucha en Ecuador, Colombia, Estados Unidos, Perú, Panamá, México y muchos otros países de América y Europa. Sus éxitos se multiplicaban como Que yo te quiero murmura el viento, Recuerdo aquel tiempo, Tú qué sabes del amor, Vete y no vuelvas.

“Vivo sin tener/ a nadie a quien querer/ a quien entregaré mi cariño/ cada amanecer/ en mi oración/ pido que vuelvas pronto a mi lado/ a veces empecé a creer que era feliz/ porque llevaba una ilusión dentro de mí/ y hoy no llevo nada/ solo una esperanza”, canta en una de sus melodías. Y los versos fluyen con melancolía y añoranza despertando sentimientos encontrados en el espíritu de los oyentes.

Mayuri Morán fue su esposa con quien procreó cinco hijos, posteriormente se divorciaron.

El 24 de febrero de 2025, Darwin ha sido invitado a cantar a un mundo que aún los que quedamos no conocemos. Nuestra solidaridad para toda su familia.