Diego Lara León
A finales de la década de los noventa, me iniciaba el maravilloso mundo de la cátedra universitaria. Mis primeros alumnos, paradójicamente, no fueron de economía o administración de empresas. Fui asignado como docente de la cátedra de Administración Básica en las ingenierías: civil y ambiental. Mis alumnos de civil, en una de las clases se quejaron que cierto docente, les exigía realizar los planos a pulso, usando papel ingeniero y rapidógrafo, y les prohibía usar Autocad (programa informático especializado en la construcción de planos y afines); hoy el uso de Autocad y otros programas afines es imprescindible en esta profesión.
Cierto profesor de contabilidad, nos obligaba a usar las famosas tarjetas Kardex, porque decía “que el Excel no hace buenos contadores”. Hoy el Excel es apenas lo mas básico que se usa, aunque la potencialidad de este programa es inmensa, “se puede administrar una empresa con Excel”.
Un bodeguero que trabajaba en una industria de la cual fui su CEO, renegaba al usar el email, porque lo lógico, según él, era seguir enviando oficios y memos en hojas de papel. Hoy el email es de uso obligatorio en las empresas.
Cuando nacían las redes sociales, muchos dijeron, que eso era para vagos, una moda pasajera. Hoy las redes sociales son, más que necesarias, imprescindibles.
Hace unos tres años varios decían que TIK TOK era una red social, para muchachos y noveleros. Hoy es la red social de mayor expansión en el mundo.
Hasta hace poco, varias universidades, colegios y empresas, prohibían a sus alumnos y colaboradores usar inteligencia artificial, puesto que podría “limitar el pensamiento de las personas”.
Desde hace un par de años vengo escuchando en el mundo de los negocios con mayor frecuencia hablar de la inteligencia artificial, en enero de este año ya escribí un artículo sobre los usos que se está dando a la inteligencia artificial en la industria. Esto, más la experiencia de los casos que les acabo de comentar y para entender y aprovechar a la inteligencia artificial, decidí entrar en un curso avanzado de “inteligencia artificial para negocios” en la Universidad San Francisco de Quito.
Me encontré con un mundo impresionantemente grande, dinámico y sin duda que está revolucionando todas las actividades.
Hay dos tipos de inteligencia artificial: la generativa, que recopila toda la información disponible en la red y crea mensajes, textos, proyectos, etc. sobre un tema específico. También hay la inteligencia artificial predictiva, que, de la misma manera, busca información, casos existentes, y crea escenarios, para que el ser humano tome las mejores decisiones.
En una de las clases, hicimos un ejercicio muy interesante, recopilamos mas de 100 editoriales que yo he escrito en los dos últimos dos años y le pedimos al programa usado que elabore un editorial, con mi estilo de escritura, pero hablando como experto de un tema en el que no soy experto.
Un párrafo de ese editorial dice: “La inteligencia artificial es el nuevo pulso del progreso: una mente creada por la mente humana. Transforma datos en decisiones, aprende de patrones y redefine industrias. Sin embargo, más allá de su potencia técnica, plantea un dilema ético: ¿seguimos siendo los autores del pensamiento o meros espectadores de su evolución?”. ¿Qué les parece?
La inteligencia artificial vino para quedarse, está evolucionando y revolucionando a pasos agigantados, es nuestra decisión quedarnos o involucrarnos.
Sin duda hay un debate ético, pero el debate es bueno, es señal que estamos tocando las fibras de la sociedad y estamos avanzando. Al menos yo usaré la inteligencia artificial y motivaré su uso.
La inteligencia artificial no es ni buena ni mala, depende como y para que la usamos. Recordemos que “un machete en manos de un agricultor es vida, pero en manos de un delincuente es muerte”.
Finalmente, este editorial fue elaborado por Diego Lara León, con apoyo de la inteligencia artificial.
@dflara
