Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una jornada indispensable para visibilizar la magnitud de la violencia contra mujeres y niñas a nivel global y movilizar la acción para su erradicación. Constituye una fecha emblemática que germina por la incidencia de activistas de América Latina y el Caribe.

Durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en 1981 en Bogotá, Colombia, se estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. La fecha fue designada para recordar el feminicidio el 25 de noviembre de 1960 de las hermanas Mirabal Patria, Minerva y María Teresa– (conocidas como “Las Mariposas”) a manos de la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana.

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Allí se definió que la violencia hacia la mujer constituye “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”.

Finalmente, el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas, mediante la resolución 54/134, decretó que a partir del año 2000 el 25 de noviembre sería la fecha estipulada como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, jornada que marca el comienzo de la Campaña Únete de la ONU, 16 días de activismo que concluyen el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, jornadas a las que se suma el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. El llamamiento es global e incluye el uso del color naranja como símbolo de un futuro brillante y optimista, libre de violencia. La campaña anima a la ciudadanía y a los gobiernos a tomar medidas concretas para la prevención y la respuesta.

Señalamos que, según la Asamblea General de las Naciones Unidas, la violencia contra la mujer se puede definir como “…todo acto basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada…”

En ese sentido, es importante recalcar que absolutamente todos los tipos de maltrato femenino, atentan contra la misma sociedad, vulnerando el núcleo familiar, generando desigualdad, miedo, desesperanza, problemas de salud e incluso estancamiento en el progreso, es por esto que las acciones en contra de esta problemática deben ser tomadas sin demora.

La educación es uno de los factores claves enseñarles a las niñas y niños que nada justifica la violencia. Enseñar a las mujeres que no pueden quedarse calladas ni permitir que se les maltrate, enseñarles a los hombres que la violencia contra la mujer no es el camino, y enseñarles a todos por igual que la indiferencia también es parte del problema.

Todos podemos contribuir, informándonos, pasando la voz, convirtiéndonos en multiplicadores de la iniciativa mundial para eliminar de una vez por todas, la violencia contra las mujeres en todo el mundo. Todo empieza en nuestros círculos más cercanos, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, nuestros conocidos. Elevemos nuestra voz e invitemos a los demás a que también se unan y recordemos todos que es el momento de decir: ¡no a la violencia contra la mujer!Así sea