Diego Lara León
En menos de dos décadas, el Black Friday pasó de ser un concepto importado a convertirse en un hito fijo del calendario económico ecuatoriano. Hoy, ya no es solo “un día de rebajas”, es una campaña extendida, que se inserta como parte de la temporada. En la práctica, funciona como una palanca de dinamización del consumo interno y un termómetro de la confianza del consumidor.
El origen del Black Friday está lejos de las bahías, mercados o los centros comerciales de todas las ciudades del país. Se remonta a Estados Unidos, se popularizó en Filadelfia en los años 60, asociado al caos de tráfico y multitudes; luego los comercios modificaron el concepto para referirse al día en que sus balances pasaban de “números rojos” a “números negros”, de ahí el nombre “viernes negro”.
La combinación de globalización, expansión de las cadenas minoristas y auge del comercio electrónico terminó exportando el modelo a Europa y América Latina, donde Ecuador no fue la excepción.
En nuestro país, el Black Friday comenzó como una réplica tímida de la experiencia estadounidense: un solo día de descuentos agresivos, concentrado en electrónica y electrodomésticos. Con el tiempo, el ecosistema comercial lo fue “tropicalizando”, se conectó con la necesidad de reducir inventarios antes de diciembre, aprovechar el flujo del décimo tercer sueldo y capturar al consumidor que adelanta sus compras navideñas.
El Black Friday 2025 en Ecuador tiene fecha oficial, hoy, viernes 28 de noviembre, pero en la práctica se ha convertido en un “Black Month”: una versión “extra grande” de más de dos semanas de descuentos, donde el comercio espera que solo noviembre mueva alrededor de USD 18.600 millones, de los cuales cerca de USD 8.700 millones corresponderían comercio, impulsado por el Black Friday, el Cyber Monday y el canal digital.
El salto de escala es evidente. En 2024, el Black Friday en Ecuador superó los USD 1.230 millones en ventas, un crecimiento del 46% frente al año previo, según cifras tributarias.
Ese pico de descuentos explica incluso que la inflación de noviembre de 2024 haya sido negativa, reflejando la agresividad de las promociones.
La versión ecuatoriana del Black Friday ya no se entiende sin el comercio electrónico. La Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico estima que Black Friday y Cyber Monday generan incrementos de al menos 15% en visitas y 10% en ventas para el canal online, consolidándose como los mayores impulsores del e-commerce en el país.
La siguiente capa de sofisticación es tecnológica: alrededor del 72% de las empresas ya utiliza herramientas de inteligencia artificial para segmentar, personalizar ofertas y optimizar campañas digitales de cara al Black Friday.
En términos de estrategia corporativa, el país transita hacia un modelo omnicanal donde el punto físico, la tienda online y la logística de última milla se integran para capturar un cliente cada vez más conectado, pero también más exigente.
El crecimiento del evento también ha traído sombras. Estudios académicos ecuatorianos ya hablan del “falso Black Friday”: prácticas engañosas como subir precios semanas antes para luego simular grandes descuentos, publicidad agresiva o condiciones poco claras en las promociones digitales.
Estas malas prácticas comerciales son un recordatorio de que el Black Friday ya no es solo un “día de ofertas”, sino un espacio regulado, donde la reputación de la marca está en juego.
El Black Friday en Ecuador ha dejado de ser un experimento importado para convertirse en un activo estratégico del comercio y una cita ineludible para los hogares. Pero su consolidación plantea un desafío de madurez: que esta palanca comercial no derive en sobreendeudamiento familiar, consumo impulsivo, ni prácticas empresariales opacas.
Para el sector privado, la agenda está clara: planificación de inventarios, precios transparentes, comunicación responsable, oferta de crédito sana y logística robusta. Para los consumidores, el reto es igual de estratégico: comparar, presupuestar, priorizar necesidades y no confundir “descuento” con “oportunidad real”.
Si Ud. está en alguna de “las dos veredas de la calle” (comerciante o consumidor), aproveche esta estrategia llamada Black Friday, si no lo hace, otro seguramente lo hará.
@dflara
