El baúl de los recuerdos: EL DECANO DE LOS NOTARIOS: CAMILO BORRERO

Efraín Borrero Espinosa

Hace pocos días se llevó a cabo la reunión social que anualmente organizan los notarios y servidores de las notarías del cantón Loja, con ocasión de las festividades navideñas. Es muy esperada porque el espíritu de fraternidad se apodera del ambiente.

Transcurrieron los minutos y en forma sorpresiva para los presentes, entre los cuales estaba Camilo Borrero Espinosa, Notario Público Cuarto, los empleados de esa dependencia se ubicaron al fondo del salón frente a un micrófono.  Alondra del Carmen Espinoza Flores tomó la palabra para expresar sentimientos de honda gratitud y reconocimiento. “Me siento llena de orgullo y un tanto nerviosa por ser la portavoz de mis compañeros, para compartir con ustedes nuestro sincero sentir en este momento que nunca imaginamos llegaría, pero que a su vez es tan especial”, comenzó diciendo.

Con voz cálida que a ratos parecía quebrarse, se refirió a Camilo Borrero como su jefe y amigo. En el curso de su breve discurso exaltó su liderazgo y ejemplo inspiradores; el apoyo y confianza que depositó en ellos; la ayuda para crecer tanto profesional como personalmente, y la generosidad de compartir sus vastos conocimientos y experiencias.

Con emoción y nostalgia dijo: “Gracias por conducir tan bien este barco del cual nos despedimos con mucha satisfacción y muchos propósitos cumplidos. Para nosotros acaba una de las mejores etapas de nuestras vidas, ya que la Notaría ha sido el lugar de tantos momentos inolvidables; porque en ese espacio tan nuestro conocimos muchos amigos; crecimos, aprendimos y soñamos, sin pensar que llegara el día de despedirnos de nuestra segunda casa, de nuestro refugio; y, sobre todo, donde construimos una familia. Siempre lo llevaremos en nuestra memoria y en nuestros corazones”.

Camilo, visiblemente conmovido se dirigió a ellos y con un sentido abrazo les agradeció la amistad, lealtad, eficiencia y honestidad puestas de manifiesto en el cumplimiento de sus tareas, haciendo notorio que gracias a su invaluable compromiso y aporte ha sido posible brindar un servicio público de calidad. Con sus ojos brillosos – tratando de describir su estado emocional – les dijo que siempre los recordará y estarán en sus afectos.

En medio de aplausos, obsequios y muestras de simpatía, la reunión tomó un giro inesperado y se convirtió, en la práctica, en un homenaje sincero al notario que es un referente de valores.  

Hace algunos días, Camilo Borrero hizo conocer a sus empleados que ha presentado la renuncia irrevocable al cargo de Notario Público ante el Consejo de la Judicatura. Luego de más de cuarenta y cuatro años de abnegado y honesto trabajo, considero que he cumplido el ciclo más importante de mi vida y es el momento de retirarme. Estoy a la espera de la respuesta para cumplir los procedimientos de rigor.

La noticia impactó en los empleados y el ambiente se inundó de tristeza. No encontraban palabras para responder; apenas se limitaron a agradecer todo cuanto recibieron a lo largo del tiempo y lo mucho que lo extrañarán.  

No cabe duda, por lo mismo, que ellos consideraron que el mencionado acto social era el espacio propicio para expresar a sus anchas y públicamente lo que realmente sentían, y para eso se prepararon.   

A Camilo Augusto Borrero Espinosa, nacido en Loja el ocho de septiembre de 1950, no solo lo extrañarán sus colaboradores sino también sus colegas con quienes mantuvo una relación cordial y fraterna, compartiendo la misión de garantizar la seguridad jurídica en diversos actos y contratos. También lo extrañarán algunos abogados amigos, que con la confianza que Camilo inspira, se sirvieron de sus sapientes consejos; y, por supuesto, los usuarios que se han beneficiado de su trabajo fecundo y trato gentil.  

Con más de cuarenta y cuatro años de labor ininterrumpida, Camilo se convierte en el “decano” de los notarios de la provincia de Loja, y sin temor a equivocarme en uno de los de más larga trayectoria profesional en ese ámbito a nivel del país.

Los que no conocen a Camilo Borrero, que ciertamente es un septuagenario, se imaginarán que se trata de un viejo con paso lento, cuando en realidad es un hombre bien puesto, erguido, vigoroso y lleno de lucidez.  

Puedo decir que es un septuagenario joven porque conserva la juventud que emana de su naturaleza humana, de su riqueza espiritual, de su forma de concebir la vida, de mostrarse tal como es; de su inalterable integridad y de la alegría que imprime a sus palabras y acciones. “La juventud es una ficción que se mantiene contra viento y marea, con lo cual es fácil atisbar que la verdadera juventud, no la del mero calendario, precisa de un largo aprendizaje. Sólo cuando se renuncia a ser joven es cuando la vejez se presenta y barre todas las ilusiones”. “Cuando se es joven, se es joven para toda la vida”.  

Desde el primer día como notario estuvo consciente que el notariado cumple un servicio y una función social; por eso, más allá de la simple conceptualización se esmeró por brindar la asistencia adecuada a las personas que acuden a su despacho, a fin de que se guíen por el camino jurídico más apropiado de acuerdo a sus expectativas.

El bagaje de conocimientos y experiencias acumulados a lo largo del tiempo fueron plasmados en dos importantes obras: “Práctica Notarial” y “Diligencias Notariales”, que han servido de guía a muchos profesionales del Derecho en el territorio nacional. La página web DerechoEcuador.com ha difundido varios de sus trabajos académicos, el último de los cuales fue “Disolución de la Sociedad Conyugal ante Notario”.

Precisamente por esos merecimientos el I. Municipio de Loja le confirió la Presea al Mérito en Investigación Científica en el año 2006. De su parte la Asamblea Nacional le otorgó la Condecoración “Dr. Vicente Rocafuerte”, exaltando su valía, trayectoria y relevantes aportes profesionales y académicos, además de destacar el trabajo gremial como Miembro Titular de la Comisión Académica de la Federación Ecuatoriana de Notarios y como Presidencia del Colegio de Notarios de Loja por varios períodos, espacios en los que ejerció su liderazgo con probidad y convicción para defender valores, principios y conquistas en beneficio de los notarios.

Así mismo, la Federación Ecuatoriana de Notarios le otorgó un reconocimiento cuando cumplió cuarenta años de impecable y trascendente trayectoria como notario.

El Colegio de Notarios de Loja también le confirió un reconocimiento resaltando su intachable trayectoria de servicio a la comunidad.

Camilo Borrero Espinosa ingreso a la Función Judicial el siete de enero de 1981 en calidad de notario, pero antes se había desempeñado como secretario de la Dirección Provincial de Salud de Loja cuando apenas tenía veinte y dos años, siendo Director el insigne médico Hugo Guillermo González, de quien guarda un grato recuerdo por su gentileza, caballerosidad, inteligencia y capacidad de gestión. Luego fue Jefe de Personal de la Empresa Eléctrica Regional del Sur, desde cuya posición propició un ambiente laboral fraterno que muchos recuerdan. Estuvo vinculado a la docencia en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de Loja, granjeándose el respeto y valoración de sus alumnos.

Sin embargo, por encima de esos atributos como servidor público está su ser enriquecido de valores y virtudes que lo convierten en una persona excepcional y apreciada por la colectividad lojana. En su jorga de entrañables amigos, la más popular y numerosa en tiempos de su juventud, era el punto de atracción. Cuando el diecinueve de diciembre de 1971 organizaron una reunión en el salón Katmandú​ de Franco Paladines, para despedirlo de su soltería, alguien sacó un pañuelo blanco para que cada cual le exprese su afecto. En los mensajes estampados las palabras están cargadas de cariño, admiración y simpatía, por eso lo conserva como un recuerdo impercedero.

Es un profesional inteligente y referente de honestidad, aquella que muestra que es y se parece tanto en su vida privada como pública. Su palabra es sacramental y tiene un valor significativo a la hora de cumplir un compromiso.

Es un hombre completamente descomplicado, así lo evidencia la rigurosa cuarentena que afrontó en su casa vacacional en Taxiche, por causa de la pandemia del covid. Allí, solo como se encontraba, tuvo como compañía a “Wilson” un balón de voleibol con forma parecida al de un rostro, como el de la película “Náufrago” protagonizada por Tom Hanks.

Amante como es de la música asegura que sin ella sería como vivir en la obscuridad. Frecuentemente asiste a conciertos locales y nacionales y es gallada de muchos artistas, entre los que se cuentan: Pablo Álvarez, Vinicio Cueva Guzmán, Ovidio González y Pedro Peralta, quien lo secunda y complace con canciones cortavenas. Lo de la “Papateña”, a quien imitaba con singular jocosidad, quedó en el recuerdo desde cuando ella entregó su alma al creador. 

Le apasiona el automovilismo, especialmente los rallys internacionales. En varias ocasiones armó maletas para disfrutar de esos sucesos deportivos en vivo y en directo, acolitado por sus hijos, nietos y su yerno José Vicente.

Su futuro inmediato lo tiene programado. Dice que se dedicará a hacer y deshacer todo lo que sea posible con la idea de que “la mente ocupada no extraña a nadie”; pero lo menos que haría es sentarse en una banca del parque central, especialmente en la de las “palomas caídas”.

El tiempo consumirá sus años, pero Camilo Borrero Espinosa seguirá siendo el mismo de siempre; no el destacado deportista de hace muchos años al que en Guayaquil llamaron “Ulises”, ni el joven audaz que un domingo salió en carreta a pasear por el parque central; pero sí el señor y caballero a carta cabal; el hombre auténtico que vive su propia identidad sin falsearla; “el hombre verdaderamente bueno que fija sus propios valores, que decide sobre sí y para sí; que expresa su vitalidad a través de su ser personal, a través de la originalidad de su ser”.