Como ven mis paisanitos
terminó la noche buena,
nos pegamos rica cena
Y entregamos regalitos.
nada más, ni nada menos,
esta fecha costumbrista
solamente es consumista
ni nos hace en muchos buenos.
Noche buena para pocos
noche fea para otritos,
que han quedado tan solitos
entre llanto, baba y moco.
Es la fecha del abrazo,
de la farsa, en muchos casos,
del bonito, por si acaso,
de la chicha, del porrazo.
Se acabó quien te quería,
se acabó el pavito asado,
la botella de anisado
y las muestras de alegría.
Se acabaron las cenitas
con los panas de oficina,
de las cuotas, colombinas,
de los dulces, las papitas.
Se acabó la noche buena
con dinero, en unos casos,
mientras otros, paso, a paso,
con las deudas y las penas.
Desfilaron las canastas
saturadas de galletas,
miel, aceite, servilletas,
sal, harina y otras pastas.
Todo pasa y nuevamente
al trabajo denodado,
al salario devaluado
y lamentos de la gente.
Sin embargo, batallamos
con lo que hay día tras día,
entre llanto y alegría
nunca, nunca claudicamos.
