Fernando Oñate
En italiano se emplea el término “Non finito” para referirse a una obra de arte, generalmente una pintura, que no fue terminada por el artista, ya sea por circunstancias como la muerte, pérdida de interés, problemas técnicos, o como una decisión estética intencionada dejando a la imaginación del observador la imagen de la obra completa. Al observar una obra de esta naturaleza es difícil que la imagen mental que tiene el observador sea la misma que el pintor hubiese plasmado en su obra si la hubiese culminado y la razón es simple: no se tienen todos los elementos, solo se conoce una pequeña parte de la obra, poco más que un bosquejo.
Cada día ocurren muchas cosas, unas muy buenas otras no tanto. Como seres humanos deseamos entender el porqué de cada hecho, creemos que para nosotros todo debe tener una explicación y ante la incertidumbre, llegamos a cuestionarnos ¿por qué un Dios bueno y misericordioso permite que sucedan ciertas cosas? Lo cierto es que al igual que en una obra inconclusa solo vemos una pequeña parte del panorama, solo el Creador tiene toda la perspectiva, comprendiendo esto es que el apóstol Pablo les escribía a los corintios: “nuestros conocimientos son ahora muy limitados, como si estuviéramos viendo una figura en un espejo defectuoso; pero un día veremos las cosas como son, cara a cara. Mis conocimientos son ahora imperfectos, pero en aquel día podré conocer tal y como Él me conoce a mí” (1 Corintios 13: 12 NBV).
¿Y qué hacer si nos suceden cosas incomprensibles? Pues la escritura tiene la respuesta: “Fíate del Señor de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3: 5-6). Fiarse en el Señor significa tener una confianza total y sin reservas en Él, aceptando que sus planes son buenos y que cumplirá sus promesas, incluso cuando no se ve el camino completo comprendiendo que sus pensamientos no son nuestros pensamientos y sus caminos, no son nuestros caminos (Isaías 55: 8 – 9). ¿Y por qué no debo apoyarme en mi propia prudencia? Porque nuestro entendimiento limitado puede fácilmente desviarnos no olvidemos que “hay un camino que al hombre le parece recto, pero acaba por ser camino de muerte” (Proverbios 16: 25 NVI). Usted puede dirigir su camino como crea que es correcto o puede dejarse guiar por la Palabra de Dios, las consecuencias mostrarán si su decisión fue acertada. Quizá no entienda como “todas las cosas obran para bien” (Romanos 8: 28), pero si confía en el Señor, verá que Él nunca falla, Él enderezará su camino.
