Freddy Rommel Coronel Alvarez
El sector productivo del Cantón Zapotillo vive un momento de transformación sin precedentes. La sostenibilidad ha pasado de ser un valor aspiracional a convertirse en una condición imprescindible para la viabilidad futura de los agricultores locales. Ya no se trata de una moda ni de un slogan, sino de un requisito estratégico: producir más con menos inversión, regenerar los ecosistemas y dar respuesta a unos consumidores cada vez más exigentes en el caso de la cebolla zapotillana.
Zapotillo, líder lojano en producción de cebolla, es un testigo directo de las tensiones que plantea este reto. Sequías prolongadas, heladas tardías, inundaciones repentinas o el descenso en la población de polinizadores son realidades que condicionan la rentabilidad y ponen en cuestión la resiliencia de las fincas y del campo zapotillano. En este contexto, la innovación se presenta como la gran palanca para convertir la sostenibilidad en una ventaja competitiva.
Por ello más allá de la eficiencia, nos toca rediseñar la cadena productiva de la cebolla es un desafío permanente.
Durante décadas, el sector se ha mantenido estático en la producción de cebolla sin innovaciones, manteniendo patrones negativos que los ha mantenido con una baja productividad con un rango entre 700 y 1000 quintales por hectárea, desde el año 2024 se ha apostado por optimizar los procesos, ganar en productividad y reducir costos. Sin embargo, estos avances ya no bastan para afrontar un desafío de carácter sistémico. El verdadero salto está en la innovación estratégica: transformar excedentes y subproductos en nuevas líneas de negocio, apostar por la digitalización del campo y abrir la puerta a soluciones biotecnológicas que regeneren los suelos y reduzcan el uso de insumos químicos.
En otras palabras, no se trata solo de hacer más eficiente la cadena, sino de rediseñarla bajo criterios de bioeconomía circular y resiliencia. Para lograrlo, es esencial que agricultores, cooperativas, centros de investigación, startups y grandes compañías trabajen de manera coordinada para un desarrollo sostenible.
Un ensayo en el 2024 rompiendo todos los esquemas y llegando a 1700 quintales por hectárea, los que apostamos a este desafío somos catalizadoras del cambio y nos hemos comprometido en ser el motor de esta transformación productiva. Con toda la agilidad, visión disruptiva y base tecnológica, estamos desarrollando soluciones capaces de generar impacto real en el campo y en la agricultura sostenible. pero algo nos preocupa la no participación de las Universidades, los Gobiernos, Nacional, Provincial, Cantonal y Parroquial, para ser más claros a ninguno de estos les preocupa el campo zapotillano.
Ejemplos inspiradores en nuestro ensayo, es la Finca Los Guayacanes de Corregidor Zapotillo especializados en agricultura con abonos biológicos y biocarbon. Su modelo permite producir cebolla de alta calidad con gran eficiencia en el uso de agua y energía, sin necesidad de pesticidas químicos. Gracias a su componente tecnológico, la producción está asegurada independientemente de los eventos climáticos extremos. Por ello en este sector de Zapotillo se ha cerrado con éxito una ronda de inversión que nos permitirá escalar la tecnología y ampliar la capacidad productiva, demostrando que el capital local también apuesta por este futuro muy prometedor con la Agricultura Inteligente.
Otros ejemplos con aplicación directa en el campo zapotillano son el Sistema de Riego Tecnificado por Goteo, done se ha creado un innovador sistema de inducción de abonos biológicos líquidos, componentes elaboradas con compuestos naturales de las plantas que se alimentan los caprinos, que se colocan dentro de los envases adjuntos al Sistema de Riego Tecnificado por Goteo. Estos compuestos biológicos liberan de manera controlada sustancias que alargan la vida útil de la cebolla. Por su parte, el autor de este proyecto fabrica artesanalmente biológicos superabsorbentes, ecológicos y de origen natural, que retienen el agua en el suelo y la liberan lentamente hacia las raíces de las plantas.
En el marco de nuestro proyecto de aceleración en Raíces, que impulsa la innovación tecnológica se están desarrollando soluciones naturales para el control preventivo de plagas basados en la aplicación foliar y goteo para la regeneración de suelos, reduciendo la dependencia de químicos y de esta manera apostando por la sostenibilidad del campo.
De la innovación al impacto real.
El éxito de estas propuestas y desafíos demuestran que la innovación no es un concepto abstracto, sino una herramienta tangible para responder a los grandes desafíos del sector. Adoptar estas tecnologías permite avanzar hacia un modelo más competitivo, más alineado con los objetivos de sostenibilidad y, al mismo tiempo, más atractivo para las nuevas generaciones de talento humano que el sector agropecuario tanto necesita.
Innovar para liderar
El futuro del sector cebollero del cantón Zapotillo dependerá de su capacidad para abrazar esta transformación. Por ello los campesinos que se integren hoy a estas soluciones disruptivas estarán mejor preparadas para afrontar la volatilidad climática, la presión regulatoria y la demanda creciente de transparencia por parte del consumidor.
El llamado es totalmente claro para el agricultor del futuro, porque la sostenibilidad no debe vivirse como un costo inevitable, sino como una inversión estratégica en competitividad. Y la innovación es el vehículo que nos permitirá recorrer ese camino.
En Zapotillo estamos convencidos de que el campo puede ser el motor de un sistema alimentario más sostenible, accesible y saludable. Para lograrlo, necesitamos abrir la puerta a la innovación, apostar por alianzas y dar espacio a nuevas inversiones que ya estarán marcando el rumbo. Porque el futuro del sector no se medirá solo en toneladas producidas, sino en el valor creado a partir de cada cosecha.

