Por: Sandra Beatriz Ludeña Jiménez
El florecimiento de los guayacanes es una de las experiencias de mayor trascendencia en nuestra provincia de Loja, se trata de una primavera amarilla, donde la lluvia se viste de flor. Es en Mangahurco donde la magia se apodera del bosque seco. Observar esta nueva estación del clima se ha convertido en un ritual para propios y extraños. Digo ritual, pues, asistimos con verdadera devoción y respeto. No todos los días la naturaleza nos regala un espectáculo, y ser testigo de este acontecimiento al parecer nos distingue y nos señala como seres más profundos, más humanos.
La naturaleza se expresa con verdadera intensidad. ¿Quién no se rinde ante la belleza de las flores? ¿Quién no se inspira ante la primavera? Hablar del florecimiento es hablar de un nuevo comienzo, es decirle a la vida que, paseando por sus expresiones fantásticas nos inspiramos. La vida es más vida cuando nos reconocemos parte de una creación natural llenita de belleza.
Ahora, los guayacanes hacen historia. En Zapotillo encontramos el bosque seco, principalmente en suelo de Mangahurco, Bolaspamba y Cazaderos. Todos los años, del 15 al 17 de enero la cita es en aquel lugar mágico, donde encontrarnos con una fiesta natural del florecer y el color, pues, se transforma el natural café del bosque seco, en un intenso amarillo de cada flor, que cubre el bosque de guayacanes; las retinas no podrían llenarse de júbilo, como en este paisaje cautivador.
Pero, este evento no es solo eso, acompaña la incidencia de visitas, pues son más de cuatro mil personas que llegan hasta el lugar, esto potencia el turismo en la zona y se organizan eventos para fomentar el disfrute. Explotar este espectáculo natural ofreciendo hospedajes, cabalgatas, carpas para acampar, agua, y más deja réditos para el desarrollo de las parroquias de este territorio. Desde hace dos florecimientos, el Ministerio de Turismo ha capacitado a las comunidades de la zona, con el objeto de organizarse y dar mejor cobertura de servicio a los turistas locales y extranjeros que se ven atraídos por la primavera amarilla en Zapotillo.
Así, en la actualidad ya se puede encontrar oferta de comida alrededor del Parque Central de Mangahurco, bajo carpas y en los patios de las casas vecinas, la gastronomía que se conjuga es la propia del sector, donde está la típica gallina criolla, el chivo al hueco y otras variedades realizadas con cerdo.
Donde florece la primavera hay un misterio que descubrir. La vida se abre y los ojos quieren enganchar ese florecimiento, para que no quedemos ajenos a la belleza. La tierra y sus misterios nos dice que no siempre lo que tiene apariencia seca está perdido. El revivir del bosque seco es la muestra que da esperanza y revienta la flor. Hay un revivir que resulta inusitado, como el de aquellos bosques. No es una casualidad la amarilla primavera y sus guayacanes.
