Francisco Requelme
En 1973, ocurrió la gran crisis del petróleo con la guerra de Yom Kipur, el embargo árabe multiplicó por cuatro el precio del petróleo y hundió la economía mundial… pero para Ecuador fue una bendición histórica. Justo en esos años entrábamos al boom, Texaco empezaba a exportar en grandes cantidades desde el Oriente y los precios saltaron de 3 a casi 12 dólares por barril. Esos recursos ayudaron a construir infraestructura que todavía usamos.
Producíamos más cada año y el precio alto nos dio un verdadero impulso económico siendo primario exportadores. Hoy, la historia parece repetirse con la guerra Irán-Israel-EE.UU., el Estrecho de Ormuz bloqueado por donde pasa el 20% del petróleo mundial y el Brent y WTI disparado por encima de 100-120 dólares. Ecuador cotiza su petróleo en el WTI. Precios altos otra vez, pero con un matiz distinto para Ecuador, porque ya no puede aprovechar ese bono como en los 70. La producción nacional y exportaciones siguen estancadas (pico 2014: 550 mil barriles diarios; hoy solo 450-460 mil bpd, el peor nivel en 21 años). Exportamos crudo barato para recomprar combustibles caros. Importamos el 76% del diésel y 73% de la gasolina. También los ingresos por ventas internas de derivados suben fuerte desde 2020 porque Ecuador fue liberando los precios de los combustibles aplicando ajustes que acercan los precios internos al valor internacional.
Actualmente, Ecuador no ha podido producir más petróleo, tampoco se ha modernizado ni invertido en infraestructura petrolera, ni tenemos una política extractiva planificada, por tanto, difícil que podamos obtener renta en el corto plazo de los altos precios del petróleo.
