Grises en la vida de color

Sandra Beatriz Ludeña

Hoy que la legalidad parece haber alcanzado plenitud y gozamos de una Carta Magna garantista de derechos, más que nunca hay grupos vulnerables que experimentan fragilidad e indefensión.

En un mundo multicolor hay grises por todas partes. Tintes criminales que terminan ganando al color de la vida, ultraje de los derechos humanos que se convierte en una práctica consuetudinaria. Las víctimas son los viejos, las mujeres solas, los niños indefensos, los diferentes por cualquier motivo físico, ideológico o religioso.

Lo descrito me lleva a considerar escenarios grises más cercanos. Lo he experimentado en carne propia, no podría escribir de un tema así sino hubiera en mí, este dolor que no calma. Mi propia indefensión.

Conozco el caso de Juliana Campoverde, una joven que a la edad de veinte años, fue asesinada por un pastor de la iglesia evangélica a la que asistía con su madre. Su error, no haberse dejado manipular por las ideas obsesivas de este pastor. Su cuadro, ser vulnerable por su condición de hija de padres divorciados, que buscaba protección en la iglesia y la doctrina religiosa que practicaba. Juliana fue asesinada, el criminal permaneció siete años evadiendo la justicia, hasta que se logró encontrar la prueba clave que permitió apresarlo y que se dicte sentencia de veinte y cinco años de privación de la libertad, a pesar de que el cadáver de Juliana no ha sido encontrado. Aún no se ha hecho justicia, ese dolor aún no ha calmado.

Perfiles criminales como el del pastor de la historia de Juliana hay muy cerca nuestro. Gente que se cobija en una aparente bondad y liderazgo religioso o de otro tipo, pero que quieren gobernar en la vida de otras personas y que sus deseos frustrados los lleva al crimen. ¿Cómo identificarlos? ¿Cómo cuidarse?

El mundo siendo tan multicolor está siendo absorbido por una inmensa nube gris. Sí una nube que no permite ver, mientras las vulneraciones existen todos los días, pero unas más grandes que otras. En el caso de las mujeres solas y lo digo desde mi vivencia, es muy difícil. Gente que se presta para el abuso, gente que les mueve quién sabe ¿qué intereses?, ¿qué morbo? La característica del agresor por lo general es dominador y manipulador.

Hay que cuidarse por sí mismas, hay que divulgar la situación. Hay que buscar ayuda. Pero, ayuda en las autoridades, con quién pueda iniciar una investigación seria, que dé con los blancos a combatir, que llegue al hilo conductor y lo siga en la investigación hasta dar con los culpables. Una víctima de abuso, violaciones, de atentados contra la vida, así no haya muerto, la han matado con cada agresión, con cada violencia, con cada ultraje. Los grises carcomen la vida, la justicia tarda pero llega.