¿Ego, ambición o afán de servicio?

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Vaya usted a saber qué clase de motivaciones tendrán los contrincantes, en la cada vez más cercana contienda electoral del próximo año. La lista de precandidatos, ofrece un desconcertante panorama, asoman en ella un inmenso número de gente, desconocidos unos, conocidos otros. Pero ahí los tenemos, todos en pos de un mismo destino, llegar como triunfadores en las diferentes dignidades para las se encuentran terciando.

Solo ellos sabrán, las verdaderas razones por las que aceptaron ser postulados, pero un buen sector de ciudadanos que se precia de tener una buena percepción, entre los cuales me cuento, ya suponemos por donde va la cosa con cada uno de ellos. Mi intuición casi nunca me ha fallado en situaciones de este tipo, y esta vez me dice, que hay un considerable porcentaje de hombres y mujeres que aceptaron que su nombre engrose y figure en una determinada papeleta de las que, si Dios no dispone otra cosa, tendremos a nuestra disposición cuando ejerzamos el derecho al voto, lo hacen por satisfacer su ego personal, a sabiendas de que en caso de ganar, no están preparados ni de lejos para cumplir de forma óptima con las expectativas de sus electores. ¿Por qué actúan así? La respuesta cae solita por su peso, actúan así, por el mal ejemplo que está dejando una generación oscura de la política nacional, de la que han formado parte, futbolistas, presentadoras de televisión, gente de la prensa rosa, y así un sinnúmero de improvisados, que aplican en cada entrevista, la misma respuesta de cajón ante la pregunta ¿Qué va a hacer en caso de llegar a la Asamblea? Dicen, a legislar y fiscalizar. Pero no detallan qué leyes impulsarán, ni qué actos van a fiscalizar.

Por eso los partidos buscan con afán, candidatos manipulables con muchas ganas de figurar, envanecidos ante la sola posibilidad de ejercer cargos que eleven su notoriedad en una sociedad con tintes notables de aldea. Claro que no se puede meter a todos en un mismo saco, pero muchos estarán de acuerdo conmigo, en que hay cierto tipo de gente con infinitas ganas de protagonismo, que no dejan pasar ni una oportunidad de salir del anonimato en que han vivido sumidos, aunque estén en juego los sagrados intereses de la nación. Lo peor de todo, es que aún hay incautos que creen en las barbaridades que dicen y votan por ellos, ya sea por el ofrecimiento de prebendas, una vez que hayan ganado, y como nuestro pueblo en una enorme mayoría es inocente, caen redonditos.

Ahora el país necesita urgente, personas con un alto grado de preparación, un pensamiento claro, cuya meta sea el bienestar colectivo, con planteamientos bien estructurados, que generen leyes y políticas sostenibles en el tiempo, con la mira puesta en los que vienen detrás, y acoplándose a la realidad de la patria, que al momento es muy dura, y según vaticinios de expertos, se avizora más dura aún. Entonces es el instante apropiado para detener a los arribistas de ocasión, que ni ellos mismos saben por qué fueron escogidos y sin embargo aceptaron. Mientras gente con todas las armas para dar posibles soluciones, quedó en el camino, por esa farsa de las elecciones internas partidistas, cuando todos sabemos, que son los lideres quienes eligen a sus favoritos. Por suerte existen opciones respetables, muy pocas, pero las hay, yo sé de una mujer que por años ha buscado reivindicaciones para su género, y ha luchado contra la violencia intra familiar, en todas sus expresiones, no menciono su nombre por ética. Gente así, requiere el Ecuador, y no improvisados, en búsqueda permanente de satisfacer su ego, ambición. Y ver su foto rellenando la papeleta, y poco afán de servicio.