Estudio Whitehall de Sir Michael Marmont

Fredy Paredes Cuenca

Ahora estamos en un tiempo de reflexión, de reinventarnos a nosotros mismo, de ir por nuevos caminos, con nuevas fuerzas cuidarnos como nunca antes lo hemos hecho para nuestra época. La naturaleza nos da muestras de recuperación ¿cómo raza humana acaso no podemos hacer lo mismo? solo basta ver las consecuencias difíciles que viven a diario todas las personas para subsistir, algunos no tienen más alternativa que arriesgar su vida para mantener a sus familias, para llevar el pan de cada día a sus seres queridos.

La pandemia del Covid-19, SARS 2, nos ha mostrado la otra cara de la aparente apatía ante los problemas comunes, la falta de empatía con esfuerzos monumentales para tratar de atender a todos los enfermos afectados, la aparente indolencia por los demás, considerando que la buena voluntad es una de la cualidades que como raza humana tenemos y aunque puede sonar egoísta cada uno vela por su salud, pero lamentablemente el oprobio ha hecho su hogar en nuestra comunidad y requiere intervención consciente, planificada, para deshacernos de un factor que influye directamente sobre el bienestar sanitario de la comunidad.

El estudio Whitehall 1 y 2 de Sir Michael Marmont hecho en Inglaterra en 17.530 personas el primero y el segundo en 10.314, demostró que existe una relación estrecha entre las circunstancias económicas, sociales, laborales, ingresos económicos y académicos con la morbilidad en enfermedad coronaria, es entonces un factor de riesgo , en este estudio también se menciona los comportamientos de riesgo para su salud de algunas personas. Queda claro que la inequidad social y el nivel académico influye directamente en el bienestar sanitario de estas personas.

Independientemente del mecanismo causal de enfermedad los estudios de Whitehall tiene un significado indiscutible para la investigación de los llamados determinantes sociales en el que se ve una clara relación del estatus laboral, social y la morbilidad lo que pone en evidencia que los gradientes de desigualdad social en salud afecta al conjunto de la población.

La Organización Mundial de la Salud OMS, las reconoce como las Determinantes Sociales de la Salud, para lo que ha trabajado enfocándose en la manera de mitigarlas. Se formó una Comisión en la OMS para el análisis de las determinantes de la salud que la preside Sir Marmot, donde resalta la necesidad de trabajo articulado de todos los países y menciona como una de las alternativas de intervenir sobre las determinantes sociales de la salud, a la educación.

Según la OMS los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en que las personas se desarrollan en su parte personal y laboral, incluido el sistema de salud. Esas circunstancias las identifican como resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos a nivel mundial, nacional y local que depende a su vez de las políticas adoptadas.

Los determinantes sociales de la salud explican las inequidades sanitarias, esto es, de las diferencias evitables observadas dentro y entre los países en relación a la situación sanitaria.

Esto va más lejos todavía, porque tiene una relación y efecto directo en la sobrevida de la población como lo demuestra las estadísticas de un estudio hecho en Francia el que menciona que la sobrevida de las personas aumenta en 6 años en las personas cuyo grado académico es superior en relación a las personas que tienen menor grado académico, así es amigos, para no lamentar conductas de riesgo en la población y sus consecuencias debemos darles educación a todos de lo contrario estamos condenados a que la comunidad sea el inconsciente actor y cómplice de las consecuencias desfavorables del estado sanitario de toda la población.

Es innegable que la respuesta debe venir de la población misma, si somos parte del problema debemos ser parte de la solución, tenemos que hacer uso de lo aprendido para orientar a los demás en los diferentes campos del conocimiento y espacios de actividad en los que hemos ganado experiencia, este acto nos permitirá desarrollarnos como sociedad.