Otro héroe de la Medicina, víctima del COVID-19

El 23 de agosto de este año falleció en Catamayo el médico Carlomagno Palacios, víctima de la pandemia que se contagió por atender a sus pacientes en ese cantón.

Quienes recibieron su atención lamentan su deceso, recordando su entrega total para aliviar las dolencias sin esperar recompensas. Por este motivo, la Prefectura de la provincia le rendirá homenaje junto a otros galenos caídos.
Nació en Loja, el 6 de julio de 1950. Hijo de Honorato Palacio y Graciela Granda, vivió su niñez y parte de su juventud en Catacocha. Se graduó de Médico en la Universidad Central del Ecuador en el año de 1980; en septiembre del mismo año se incorporó al cuerpo de médicos del Centro de Salud de Catamayo donde realizó su año rural. Posteriormente se radicó en la misma ciudad junto con su familia donde inició su consultorio particular; trabajó con abnegación y amor a sus pacientes, llegando a ser muy reconocido por su profesionalismo y calidad humana. Para él no había horario, siempre estaba dispuesto a atender a sus pacientes y poseía una firme convicción de servicio a la comunidad. “Amamos a Catamayo. Nos sentimos parte de Catamayo. Siempre estamos preocupados de Catamayo”, fueron las palabras que dijo en una entrevista a Multicanal.

Duros momentos en su trabajo: malas noches, lágrimas por las vidas perdidas, décadas de trabajo, él decía siempre que “mientras los demás duermen yo trabajo”, porque veía que muchos se quejaban de las deficiencias económicas que existen en Catamayo para ejercer la Medicina, muchos fracasan y se van.

En estos tiempos de COVID-19 que se vio en Catamayo, a fines de junio e inicios de agosto del 2020, fue algo preocupante, con los servicios de salud congestionados, sin servicios de ambulancia, sin lugares para hospitalizar, con costosos servicios en clínicas particulares debido a lo oneroso que es el tratar la COVID-19, exigió a los médicos a dar servicio sin estar adecuadamente protegidos para tratar esta patología tan grave, con necesidades de oxígeno, medicina delicada y con riesgos de vida, que normalmente necesitan hospitalización, sin apoyo de enfermería y tratando de ser todólogo en la atención médica tan crítica, lo que a la final día a día desgasta y estresa a cualquiera, y no pasó desapercibido para el médico Carlomagno Palacios.

Lo que hay que reconocer es el servicio abnegado que dio, sin ambiciones económicas brindó su ayuda médica a sus pacientes, por lo que se convierte en héroe caído. Muchos galenos por la edad dejaron de dar atención. Él tenía 70 años, sin embargo, prestó sus servicios con toda entrega, su vocación fue más fuerte que el temor.

Una frase muy conmovedora que había mencionado a su médico tratante, ya los últimos días mientras estuvo internado en la clínica, fue: que al estar frente a la pandemia él nunca se arrepentía de haber atendido hasta el final a sus pacientes, lo que fue digno de referencia para laotros jóvenes médicos que lo asistieron.

Falleció el 23 de agosto del presente año mientras luchaba por las complicaciones que había dejado la COVID-19, luego de haber estado dos semanas hospitalizado.

Sus hijos honran su memoria y recordarán siempre los buenos momentos que pasaron a su lado. (I).