La actividad comercial de Loja se destaca en los primeros libros registrales de este cantón

Registro Mercantil Los sucritos Juez Cantonal segundo de Mayor Cuantía y Registrador de la Propiedad, certificamos que este Registro Mercantil se inicia hoy 18 de enero de mil novecientos treinta y siete, con la inscripción de la Matrícula del comerciante Miguel Sánchez A. Loja, a 18 de enero de 1937 El Juez Cantonal 2º de Mayor Cesantía

Telas, abarrotes y mercaderías en general, fueron los artículos que puso en venta el negocio que se inscribió, por primera vez, en el primer libro del Registro Mercantil de Loja, el 02 de febrero de 1922. Para emprender este negocio, su propietario invirtió dos mil sucres, según consta en este documento registral.

En aquella época, este libro, el más antiguo del ente registral, anteriormente era manejado dentro del Registro de la Propiedad de ese cantón.

“Prácticamente, era un libro donde se registraba la mayor parte de inscripciones como matrículas para ejercer la actividad comercial, sean estos para medicinas, boticas, almacenes, importación de materiales, ropa”, explicó Paúl Santín, certificador y encargado del archivo del Registro Mercantil de Loja.

Recordó que anteriormente, los ciudadanos en Loja recurrían a préstamos bancarios y prendaban lo que iba a ser sujeto al negocio: animales, maquinarias, moledoras, etc., es decir, lo que se conocía en ese tiempo como prendas industriales o agrícolas. “Entonces, todos estos libros, tienden a tener un poco de comercio, de producción”, añadió.

En 1981, se creó el Registro Mercantil de Loja, como una entidad autónoma, aparte del registro de la propiedad de ese cantón. El funcionario, manifestó que en ese momento “se hace el traslado de todo lo que tenga que ver a libros mercantiles que se llevaba, en su tiempo, en el registro de la propiedad”.

Actualmente, los funcionarios utilizan los libros registrales desde el año 1990 o 2000 en adelante, por el tema de inscripción de compañías de aquel tiempo, “entonces para revisar las inscripciones respectivas, siempre usamos el archivo como material de consulta”, puntualizó.

Añadió que “el único libro antiguo que se puede usar, por parte de la revisora legal, es uno de 1970, pero es muy esporádico el uso de esos libros”.

“Los libros antiguos, de inicios del registro, no se ocupan porque ya no prestan la información necesaria como para poder actuar en algún tema legal o propio de la institución”, acotó.

En el Registro Mercantil de Loja, los libros registrales históricos reciben el cuidado respectivo. “Siempre se los pasa limpiando para evitar el polvo, alguna bacteria, se está al pendiente; pero, por el mismo hecho que estos libros estén un poco viejitos, el trato es un poco más especial”, afirmó.

El archivo del registro mercantil de Loja está conformado por aproximadamente 1400 libros registrales, entre antiguos y nuevos. Además, en esta entidad, se generan entre 125 a 140 libros registrales al año, todo varía de acuerdo con las inscripciones que realicen los usuarios. (I)