El Papa Francisco ha hecho de la compasión el alma de su pastoral

Campos Ortega Romero

El documental “Francesco” que esboza un perfil actual del Papa Francisco, fue realizado y dirigido por el ruso residente en estados Unidos, Evgeny Afineevsky, con el apoyo de la Escuela de Teatro, Cine y Televisión UCLA, fue proyectado en el Festival de Cine de Roma, y el estreno en Estados Unidos se realizó en el Festival de Cine de Savannah el 25 de octubre, causando una polvareda después de conocer su contenido.

Al manifestar uno de los ejes que parecía inmovible de la iglesia católica, el matrimonio entre personas del mismo sexo, parece que tomará un nuevo rumbo progresista y esto se debe al Papa Francisco. El Pontífice concibió la sorprendente declaración en el documental sobre su vida y sus enseñanzas, según reportó The New York Times, cuando el director del documental lo cuestionó al respecto. “Lo que tenemos que crear es una ley civil sobre la unión, en la que ellos (parejas del mismo sexo) estén cubiertos legalmente. Yo estoy a favor de eso” manifestó el Papa Francisco.

En el film, que se estrenó en Roma, el Papa Francisco reflexiona sobre la pastoral y manifiesta su visto bueno para que parejas del mismo sexo formen una familia. “Las personas homosexuales tiene derecho a estar en la familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso” sentencia el Papa, señalando que: “La humanidad vive una crisis que no solamente es económica y financiera. También es ecológica, educativa, moral, humana” declara  el Pontífice, donde se ven imágenes referidas a distintas problemáticas como el calentamiento global, la pobreza, la violencia institucional y los abusos sexuales dentro del ámbito eclesiástico.    

La mano tendida del Papa es un artículo de prensa publicado en Últimas Noticias,  día 23 de Octubre: “En Vaticano reina un silencio sepulcral sobre declaraciones del Papa”.  El texto nos introduce con  sentido polémico en los comentarios de lo que la prensa recogió a propósito de la opinión del papa Francisco sobre el tema de la homosexualidad.

Es sorprendente la incomprensión que se va haciendo – violenta, implacable – frente a la persona del Papa. La derecha anti-papal liderizada  por varios cardenales (Darío Viganó, Raymond Burke…) abre fuego verbal, en una guerra sin misericordia, contra quien se hace  testigo de la misericordia divina. Para Burke, por ejemplo, los alegatos del Papa no tienen ningún “peso magisterial”. Este juicio terrible equivale a una descalificación total, no sólo de unas palabras papales, sino  de su persona de unificador en el seno de la unidad de la Iglesia. Frente a la arrogancia cardenalicia, se mantiene tolerante, flexible, la postura del Papa, dentro de una humildad que da un peso definitivo a su mano tendida.

Me temo que tal sea, en efecto, el significado de este conflicto total. De un lado, la violencia de la exclusión, tan severamente típica de otros siglos cristianos. Y del otro, la humildad del propósito de aquel que expresa la compasión de nuestro Dios: “Frente a un homosexual que busca sinceramente a Dios, ¿quién soy yo para emitir un juicio de rechazo?”. Esta es la “mano tendida” que, desde el inicio del pontificado actual – desde 2013 – no deja de diferenciar la persona y la pastoral del papa Francisco frente al recuerdo, todavía muy vivo, de sus predecesores.

¿Descalificamos a los predecesores de Francisco? No tendría sentido. Sería anacronismo. Cada papa ha intentado responder, cada uno a su manera, a las necesidades institucionales, espirituales, religiosas, apreciadas a la manera de cada uno. Los tiempos pasan, los juicios tienen que asumir muchos matices.  Esto dicho, ¿cómo negar la nota muy genuina de este pontífice? Francisco ha hecho de la compasión el alma – el corazón, el Espíritu – de su pastoral. Otros pontífices fueron misericordiosos, generosos… y sentimos la diferencia. Lamentablemente, el espíritu farisaico que dominó los peores siglos de la fe católica sigue vivo en la crítica de los peores fustigadores.