El concurso nacional de calumnias en su recta final

“Bonifaz es peruano” dijeron los liberales refiriéndose al que ganó abrumadoramente las elecciones de 1931. Como tenían mayoría en el Congreso, descalificaron a Bonifaz, lanzaron al ejército contra los quiteños que salieron a protestar, murieron unas 2.000 personas en la llamada “Guerra de los 4 días” y se quedaron con la Presidencia.

En las elecciones presidenciales de 1978 las encuestas indicaban que Assad Bucaram las ganaría arrolladoramente, lo que tenía aterrorizada a la extrema derecha, que por medio de los dictadores, acusando a Bucaram de que no era ecuatoriano, le impidieron que inscribiera su candidatura.

Dos ejemplos claros de nuestra historia que muestran como se puede torcer un procedimiento muy importante y trascendental con una simple acusación.

Son dos casos escandalosos, pero en todas las campañas electorales se han utilizado calumnias y mentiras para engañar a los electores e inducirlos a votar por candidatos descalificados.

La CIA tiene equipos numerosos de “técnicos” trabajando a tiempo completo para forjar calumnias contra los dirigentes y movimientos de izquierda, ya sea para derrotarlos electoralmente o para justificar su persecución. Por ejemplo, difundió que Fidel Castro tenía 900 millones de dólares en el exterior y que la hija de Hugo Chávez tenía 4.000 millones de dólares en un banco de Estados Unidos.

Por los antecedentes conocidos tenemos hoy la profunda convicción de que ya están preparadas aborrecibles calumnias que serán publicadas en los días siguientes, con la intención de descalificar al adversario. Por supuesto, las peores calumnias saldrán a la luz en los primeros días de abril, para no dar tiempo a las aclaraciones.