Nada más y nada menos (serio)

Nada más que tus colores
para ver el universo,
para hacer de mi delirio
las eternas llamaradas.
Nada más que tus cascadas
en las noches calurosas
para hacer de mi trayecto
las ventanas a la vida.

Todo es calma con tu risa
en las horas más oscuras,
en las calles congeladas
del fatídico destino.
Nada más que tu silencio
se hace nudo en mi garganta
para hacer de mis sonidos
melodiosos y extraviados.

Vuela el tiempo en tus mejillas
al encuentro con tus soles,
soles grandes y nacientes
en tu cuerpo de gacela.
Nada más que tu mirada
para hacer del horizonte
la frontera codiciada
por mi mano presurosa.

Con tu verbo y mi adjetivo
se desgranan los poemas
a través de las instancias
divisorias de tus pechos.
Nada más que mi deseo
en el fondo de tus besos
para hacer de mi presencia
el pretérito infinito.

Nada más que tus colores
para ver el universo,
para hacer de mi delirio
las eternas llamaradas.
Nada más que tus cascadas
en las noches calurosas
para hacer de mi trayecto
las ventanas a la vida