Retos de la educación

El derecho a la educación y su universalización, ya no es solo una proclamación de la Carta de los Derechos Humanos, o de los Objetivos del Desarrollo del Milenio o un artículo de la constitución, hoy, y con mayor fuerza es una reto para la sociedad y los gobiernos a fin de alcanzar la calidad, calidez, eficacia y eficiencia del sistema educativo y que contribuyan a la construcción del futuro de la humanidad con igualdad de oportunidades, equidad social, económica y de género; democrática y participativa en todos los niveles educativos.

Se va a iniciar un nuevo año lectivo en medio de una aguda crisis económica y de valores, en medio de una pandemia que, según reportes de prensa, está afectando a menores de edad, por la infinidad de variaciones del virus, sin embargo, los recursos que legalmente corresponden a educación en una proporción del 6% del PIB, no se consideran en el presupuesto nacional, mismos que garantizarían la universalización, gratuidad calidad de la educación y revalorización docente.

Hay que reconocer que, en medio de la crisis, la educación no se ha detenido en esta emergencia sanitaria. El modelo ha sido trastocado en sus raíces y la comunidad educativa vive y se apresta a continuarlos entre la presencialidad y virtualidad, según el programa de retorno progresivo a clases que impulsa y garantiza el acceso, la bioseguridad y flexibilidad de una propuesta de aprendizaje basado en proyectos.

Estamos en un momento crucial, en el que al hablar de educación urge superar los límites y fronteras de la reflexión sobre el ser humano, del universo que y la interdependencia entre los dos; urge valorizar y redimensionar la sociabilidad y socialidad, entre los seres humanos y la interdependencia entre la teoría y la práctica”. Es necesario, en pocas palabras, humanizar la educación, como en su momento, señaló el pedagogo brasileño Paulo Freire, “nos iremos haciendo humanos en la medida que ayudemos que los otros también se vayan haciendo más humanos”, entonces y sólo entonces ideas y conceptos de encuentro, comunicación, diálogo, educación, comunidad, sociedad, existencia tomarían otro sentido.

La propuesta de encontrarnos juntos y que nace de la pedagogía de Paulo Freire debe “ser reflexiva, que implique y forme a un ser humano crítico, libre, justo y equitativo en su relación entre el objeto con el sujeto y distinga lo fundamental de lo accesorio; lo permanente de lo cambiante.

“Aprender a ser”, “aprender a conocer”, “aprender a hacer”, y “aprender a vivir con los demás” son los aportes sobre educación que en la historia han realizado filósofos y educadores, y que se constituyen en cuatro pilares y cuatro objetivos de base para una educación de calidad, cuyo centro de acción y atención es la persona. Velar por el cumplimiento de estos objetivos es abrir caminos de ciencia, innovación, creatividad y una sólida formación de valores para un proceso de vida que inicia en el hogar, continua en la familia y termina en la sociedad.