Ética de los valores

P. Milko René Torres Ordóñez

Max Scheler, alemán, influyó sobremanera en el desarrollo de la fenomenología, la ética, la antropología filosófica y filosofía de la religión. El pensamiento de este autor ilumina el campo de los valores, llamada por él Axiología. En este sentido, sostiene que la mayoría de objetos poseen las cualidades de valor.

En el entorno de las ciencias sociales, la teoría de valor abarca aspectos que examinan cómo, por qué, hasta qué punto los humanos valoramos las cosas y si el objeto o sujeto de una valoración es una persona, una idea, un objeto o cualquier otra cosa. “Los bienes son por su esencia cosas valiosas. Dice Kant: siempre que la bondad o la maldad moral de una persona, de un acto volitivo, de una acción, etc., la hacemos depender de su relación con un mundo, puesto como real, de bienes —o males— existentes, hacemos también depender la bondad o maldad de la voluntad de la existencia particular y contingente de ese mundo de bienes, y, al mismo tiempo, del conocimiento empírico de ese mundo”. De una manera, un poco más comprensible, diré que nuestro mundo y nuestro ser son maravillosos. No podemos desligarnos, según la filosofía de Kant, de lo que sucede a nuestro alrededor. La bondad y la maldad existen y, realmente, condicionan nuestra manera de proceder. De todo acto que sucede sacamos provecho. De cada problema surge una oportunidad para ser mejores en el mundo y en las relaciones fraternas. Un conglomerado humano, una comunidad educativa, por ejemplo, tiene y comparte valores y antivalores. La manipulación, mal intencionada, llamada “stultitia”, estupidez o necedad, es peligrosa, es peligrosa en cuanto que redime su fragilidad de una manera inmediata. Los argumentos esgrimidos así son vulnerables. El valor universal de la justicia existe y exige ser colocada en el pódium que le corresponde. El acto malévolo de acusar a una persona, y, de provocar su muerte moral, es antivalor. Muchos hombres han usado el perfume de la hipocresía, maquillada de diplomacia, perniciosa e insultante, asesina y culpable, para destruir el ser de una persona, bendecido y divino. Después de todo, las consecuencias de esta manera de actuar, caen por su propio peso, como se pierde la dignidad a causa de la calumnia. Dios es el sumo bien, la bondad y la pureza perfectas. El pecado personificado es la antítesis del destino del hombre, su realidad, sus aspiraciones e ilusiones. En base a la filosofía de Scheler podemos sacar varias conclusiones. ¿Recordamos el fin último del hombre? ¿Para qué creado? ¿Qué significa amar y servir? El modelo, por antonomasia, perfecto e inimitable, es Jesús de Nazaret, Hijo de Dios. “La verdad os hará libres”. Lo relaciono con su aliento de perdón en la cruz. Su grito de confianza en Dios: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, es, a mi criterio, la síntesis de la misión de Jesús en el mundo, el amor hecho donación y voluntad. La filosofía de este filósofo alemán fue interiorizada por el Pontífice Juan Pablo II. Tiene vigencia la plenitud en la libertad, en el ser y obrar de los hombres. Bendigamos a Dios.