¿Es la Planificación Territorial una garantía del Desarrollo Sostenible?

Autora: Nayely Mariuxi Oviedo Rogel

Una de las reglas para alcanzar el éxito según Steve Jobs es planificar el futuro anhelado centrándose en determinadas actividades de corto plazo hasta alcanzar el producto deseado. Es así como las personas más exitosas del mundo tienen la habilidad de planificar su día a día teniendo objetivos claros y pensando a largo plazo. Por tanto, si la planificación es fundamental en la vida diaria de las personas, ¿qué tan importante es para un territorio?

Basta recordar lo que ha sucedido en Ecuador en los últimos tiempos para concientizar la necesidad de una planificación territorial eficiente: aceleración del cambio climático, disminución de áreas verdes, aumento del gasto en transporte, inundaciones a causa de construcciones en terrenos no aptos, actos de expropiación de tierras, colapso de viviendas debido a hundimientos en la superficie terrestre e incluso muertes a causa de aquellos desastres. Esto permite reconocer que, a pesar de que el crecimiento regional trae consigo beneficios económicos, este progreso también ha significado una evolución urbana acelerada, se ha presentado una transición de pueblos a ciudades sin límites territoriales que han transgredido los principios del desarrollo sostenible, provocando que las ciudades se amplíen sin la aplicación de instrumentos de planificación territorial eficientes orientados a proteger zonas vulnerables de la propia naturaleza.

Esta realidad es proyectada en la película «Las manos sobre la ciudad» de Francesco Rosi, en la cual muestra cómo se expanden las ciudades sin el apoyo de planes urbanísticos y cómo se multiplican los precios de los terrenos fundados por políticos que confunden sus funciones con sus intereses, algo muy parecido a la situación actual de muchos países, en especial el nuestro. Por ende, es importante destacar que la planificación territorial no sólo pretende organizar las áreas urbanas y rurales, sino también salvaguardar la seguridad de todos los ciudadanos respetando y protegiendo el ecosistema. 

En este sentido, el inconveniente no procede únicamente de la elaboración, contexto y contenido de los planes de desarrollo y ordenamiento territorial, pues tienen una correcta estructura, el inconveniente se da porque pueden llegar a ser muy redundantes y no todas sus metas u objetivos son cumplidos a cabalidad, adicional a esto hay algo mucho más  preocupante  y es que son tantos documentos de planificación y ordenamiento territorial con enfoques nacionales y locales que han sido elaborados y actualizados cada cambio de autoridad así como también evaluados constantemente , que se supondría que el territorio está consolidado sobre los pilares fundamentales de una economía sostenible. No obstante, el escenario actual es muy distinto: prevalecen los intereses políticos y económicos a costa del deterioro de los recursos naturales debido al incumplimiento de las planificaciones propuestas en distintos periodos.

Así pues, los instrumentos de desarrollo y ordenamiento territorial deben funcionar como un apoyo científico y sobre todo como una política pública,  enfocada en la correcta utilización del suelo y de acuerdo a las potencialidades o limitaciones del mismo , de manera que, mediante estas prácticas se fortalezca el crecimiento regional a través de la aplicación eficiente de  los mecanismos de planificación tomando en cuenta los recursos biofísicos, culturales y productivos,  garantizando de este modo el desarrollo sostenible del país.