Cambios al modelo educativo

Juan Luna

Quilanga, 21 de abril 2022

El sistema educativo nacional, regentado por el Ministerio de Educación, desde el 2008, con la aprobación de la nueva constitución, el 2011, con la publicación de la LOEI y posteriormente, en el 2012, su Reglamento, parecía que nos llevaba a una verdadera política pública de estado de largo plazo, sostenida en principios de calidad, gratuidad, calidez, inclusión, equidad… etc etc, más, sin embargo, con el correr de los años una serie de acuerdos, resoluciones, memorandos, instructivos, asesorías, ajustes curriculares, fueron trastocando el verdadero espíritu de una propuesta nacional.

Hoy, como ayer, nuevamente, el tema educativo que debe ser una verdadera política pública, sostenida en principios nacionales e internacionales y que debe conducirnos a desterrar el analfabetismo que persiste en el 2022 y la exclusión aún más fuerte, por las secuelas de la pandemia que incrementó los niveles de pobreza económica y de abandono escolar.

La actual Ministra de Educación, a propósito, de la celebración del Día del Maestro, sostiene en líneas generales “…que los estudiantes deben recibir clases en espacios abiertos y revela que 120.000 alumnos han abandonado sus estudios y que el MINEDUC apunta a terminar con el modelo tradicional que ha dominado el sistema educativo ecuatoriano”. Palabras más, palabras menos, que, luego de casi un año de funciones y de un retorno ya obligatorio a clases apuntan a instalar un nuevo modelo educativo, que supere al heredado desde la revolución industrial e inserte la experiencia del covid-19 que obligó a los estudiantes a desarrollar habilidades para adaptarse a la nueva realidad.

La pregunta viene entonces, ¿qué cambios propone el Ministerio en el actual modelo educativo?, la ministra plantea un proceso de transformación del sistema educativo en su conjunto, que incluye: “cambios en todos los niveles, desde cómo se trabaja dentro de la institución educativa, su infraestructura, el equipamiento, el modelo de alimentación escolar y hasta el modelo pedagógico. Dentro del modelo pedagógico está la malla curricular y el abordaje curricular”, refiere, por tanto, una transformación integral y sustancial.

La intencionalidad es buena, propositiva; pretende un modelo cercano al entorno educativo, contextualizado, que elimine la estandarización y reconozca las diferencias y pueda responder mejor a las necesidades de los estudiantes y ello debe, necesariamente, cambios a la malla curricular y ajustes en las horas clases, debe superar el modelo bancario de impartir conocimientos para dar lugar a espacios abiertos fuera del aula. El estudiante será un observador, lector e investigador que está permanentemente procesando la información para generar nuevos conocimientos, “el conocimiento está en la calle, en el aula se lo procesa”.

El texto es una guía, el docente un compañero. Qué maravilloso sería aprovechar los laboratorios vivientes como Galápagos y la Amazonía; en las ciudades grandes los museos, parques, teatros, montañas, la pobreza que está en las calles, albergues, hospitales; en los pueblos pequeños e instituciones hay los jardines, el patio de recreación, la cancha del pueblo. Todos estos elementos juntos nos ayudarían a romper con el modelo muy hábil para producir capacidades memorísticas pero muy malo en lo fomentar la creatividad, imaginación, resolución de problemas, comprensión lectora, pensamiento crítico y un conjunto de habilidades para la vida.