Una tromba desconcertante

Sandra Beatriz Ludeña

Este es un artículo especial, intenta rescatar características, las menos apreciables de una sociedad que podría ser comparada con una tromba, sí una tromba de pensamiento que amenaza con su precipitación,  inundando la tierra que mira.

Por fugaces que sean estas ideas, sé que apenas leídas se las lleva el olvido, pero apenas vividas sobrevivirán.  No es fácil ser audaz, distinta, polémica y exponerse a la crítica; tampoco, es fácil para los otros aceptar un pensamiento así.  Aun en esas condiciones, prefiero arriesgarme, porque, escribir es producto de pensar, aunque resulte incómodo.

Esta es una invitación a convertirnos en seres pensantes.  Sin embargo, convocar a construir una cultura de pensamiento y, hacerlo uno mismo  es como una tromba que baja del cielo.

Vivimos en tiempos en los que nada que dure mucho es confiable. El humano moderno sabe que lo que hoy es seguro, mañana es un peligro.  Recordemos que nuestros padres vivieron una época en la que se podía conseguir trabajo, llegar como novato y jubilarse.  Es decir, trabajo para toda la vida y, a partir de perdurar, levantabas tu proyecto de vida.

A propósito de esto, mi papá me reprocha: “¿por qué no buscaste un trabajo seguro?”.  Yo pienso, el mundo cambia, lo seguro ya no es seguro, la certeza ya no nos la dan otros, mientras el mundo se mueve tanto y no sabes en qué suelo pisas, lo primordial es sobrevivir.  Aunque parezca increíble, ahora explico:

Las instituciones, las empresas, las personas y sus estilos de vida se han contraído, ¿qué es esto?, que ya a nadie le interesa relaciones largas, rígidas, pues, tanto patrono como empleado, rehúyen la estabilidad, esto pasa porque las expectativas se han abreviado, porque lo más importante es subsistir.   Nadie se fía de nadie, la premisa es: sobrevivo y luego existo.

El mundo está en crisis pero, el sistema ha triunfado sobre la ingenuidad del humano, pensemos que la gran mayoría de gente, están endeudados mientras que los bancos se enriquecen.  Quiero decir, que el banco es más exitoso mientras convierta a toda la nación en población deudora, así, el préstamo es un instrumento de dominación.  Es por estas situaciones que aprender a pensar resulta la única y más efectiva forma de salvarnos. 

Hay que replantear los principios de la economía y a la vez,  reconfigurar el modelo para sobrevivir.   Entonces esta tromba desconcertante tiene sentido en un mundo donde perdemos piso, nos enfrentamos a la crisis climática y cambios severos del medio-ambiente, que trae enfermedad y muerte; además, la destrucción de los medios tradicionales de subsistencia y el agotamiento de los recursos.  Si no pensamos seriamente y entendemos este mundo de apariencias, corremos el riesgo de desaparecer, el sistema nos engulle.