Puerto Seco: prioridad uno de la ciudad

Numa P. Maldonado A.

No podría decir cuántos años ha, pero sí recuerdo que la primera propuesta sobre la necesidad de una urgente implementación del “Puerto Seco” para la ciudad de Loja, que contribuya al mejor ordenamiento de la urbe y aporte al adecuado expendio de productos de alimentación básica, salió de uno de los primeros gobiernos municipales de José Bolívar Castillo, sin lugar a dudas un político con importantes ideas innovadoras.

Pero de ese tiempo acá, el proyecto, con ser importante, prioritario y esperado, sigue hasta el día de hoy estancado. Al parecer tocado por ese funesto sino, de quemeimportismo y desgobierno, que da mas prioridad a la lucha intestina al interior del gobierno municipal antes que a la realización de verdadera obra colectiva o social, en este caso en favor de la seguridad alimentaria y la salud de los cerca de 250 habitantes de la ciudad de Loja. ¡Qué horror!

El alcalde Bailón dejó instalando el improvisado  “funcionamiento”  del Puerto Seco, en el espacio asignado para el mismo (colindante con la vía occidental)  que cuenta con siete hectáreas de terreno, mientras se completaba el diseño definitivo y se conseguía los recursos necesarios para ejecutarlo; requisitos que, según conozco, los logró obtener (en el caso del financiamiento, una suma de alrededor de siete millones de  dólares).  Sin embargo, hasta el día de hoy, no hay una buena señal que indique la iniciación de la obra… Mientras el espectáculo de expendio de productos hacia los mayoristas y minoristas, desde la 4 horas a las 18 horas, y de lunes a viernes, con mayor incidencia durante los lunes  y jueves, especialmente en las condiciones más precarias que se pueda imaginar en una ciudad que se precia de culta y ecológica, siguen intactas.  Y los pobres expendedores y usuarios que diariamente concurren a este deplorable y vergonzoso local (con techos de zinc, calles enlodadas cuando llueve y polvosas cuando sale el sol), siguen sufriendo las consecuencias de maltrato municipal.  Y también, de forma directa, los consumidores. que somos todos los habitantes de la ciudad que, tal vez sin darnos cuenta, por culpa de la desidia de muy pocos, los llamados “nuestros representantes”, nos vemos obligados a consumir productos de primera necesidad en las peores condiciones sanitarias imaginables. De tal modo que no creo exagerar si afirmo que si esta situación continúa, estos “representantes nuestros”, con las consabidas pocas excepciones, están cometiendo un lento genocidio que posiblemente no tiene cabida en su mollera. 

Sobre el aspecto denunciado desde esta Columna de Opinión, invito a los medios de comunicación, a los colegios de profesionales, particularmente al Colegio de Médicos, a la Academia, y a todos los conciudadanos  interesados en el desarrollo de Loja y en el bienestar social,  basado en los argumentos que he expuesto,  a que constaten lo dicho y, seguro de no haber trasgredido la verdad, exigir al Municipio, sin más dilaciones, el inicio de esta vital obra de la ciudad.  Yo, por lo menos, expreso mi derecho a indignarme ante tanta ineptitud y pido una vez más que una obra tan importante y que tiene prácticamente todo para volverse realidad (sitio, proyecto de factibilidad y presupuesto), empiece a ejecutarse inmediatamente.