Discurso presidencial

César Eduardo Briceño Toledo

El actual mandatario luego de un año conforme a la constitución dio el informe a la nación el 24 de mayo pasado, en el recinto parlamentario.

Según el gobierno el propósito fue ordenar casa adentro, empezando con el plan exitoso de las vacunas que permitió a nuestra sociedad dinamizar sus economías familiares y empresariales; redujo al LSD del 5 al 4%; promulgó el Código de Ética gubernamental; redujo el déficit fiscal del 7% al 4% y aspira llegar al 2% del PIB; aumentó la reserva monetaria a 10.000’000.000 dólares y negocia la venta del crudo ecuatoriano con los gobiernos y no través de los tramitadores.  La proyección de las finanzas públicas es halagüeña que nos permite continuar con los préstamos de las multinacionales; a pesar que durante la campaña se ofreció no crear impuestos. Omitió en la rendición de cuentas como recuperar los dineros robados por los políticos corruptos y sobre la cuantiosa deuda con el IESS; que cada día se vuelve insostenible; sobre los problemas sanitarios y falta de medicamentos, tampoco habló sobre la Consulta Popular para el cambio estructural del Estado. El mandatario ha ofrecido prioritariamente atender la preocupante inseguridad ciudadana y dar empleo a los ecuatorianos.

Al Estado no únicamente lo integra al Ejecutivo sino además involucra a todas las otras funciones como son Transparencia, Consejo Electoral, Legislativo y Judicial; de tal modo que la asamblea incumplió en dar el trámite a las reformas a la Ley de Comunicación, de la universidad, del uso progresivo de la fuerza pública, de inversiones; entre otras. Según las encuestas ciudadanas no son favorables para ninguna de las funciones del Estado, que no perciben los cambios que se ofrecieron al inicio del gobierno. Muchos aducen que es por falta de una vocería pública permanente.  La ciudadanía ve estupefacta como existe una descomposición social total en la administración de justicia, en los organismos de control y electoral. Cada vez se afirma la iniciativa popular de un cambio en el país.

Es un imperativo histórico que quienes presiden las diferentes funciones del Estado trabajen por el bien común del Ecuador, mediante el diálogo, para no atentar en contra de la estabilidad de la República; sin perjuicio de apartarse de sus principios ideológicos y partidistas.