Encachinado

Casi me olvido

“estoy de buen ánimo”

mis piernas se fríen en el sol,

las huacas se lijan en brazos,

el reloj como aguacero,

 paso de la puerta, al comedor,

tres plegarias para motivar:

(…)

Su madre hacendosa me invita a la mesa:

Venga sírvase

envidias curtidas con cebolla,

si desea le pongo juguito

de seco de pollo,

–dios le pague–

Estornuda mi viada;

¡Guachusss!

¡Métale mano, joven!

así se come,

esos susurros,

van en una sola dirección,

hierve encapotada,

en voz baja,

al estilo chiste:

¡Joven!

¿Qué dijo qué hace?

–  ¿Poesía?

Quespueseso.