Pues bien, aquí me tienes, mi Reina, mi Patrona
a tus plantas postrado, implorando perdón,
permíteme pedirte mi “Querida Churona”,
tu protección, tu ayuda, tu santa bendición.
Cuando raye la aurora y el Cielo azul fulgure
derramando a raudal, tu amor y tu bondad,
dadme a gozar solitita, piadosa y que perdure,
la paz de tu regazo que sabe a eternidad.
Entonces Liberado del mal, de mi pasado
mi espíritu que a veces, sin querer ha pecado,
te ensalzara de hinojos, en cada anochecer,
Y cual lo hiciera el Ángel del Señor, a porfía
repetiré dichoso, “ Dios te salve María”,
Tu eres llena de gracia que brota por doquier.
Acf.
