
En parroquias rurales del cantón Loja como: Malacatos, Quinara, Vilcabamba, los asnos (burros) son utilizados para cargar caña y otros productos. En actualidad, aunque este tipo de acciones son consideradas una forma de maltrato que conlleva sanción, aún se mantiene.
Para quienes nacieron en estos sectores rurales, están acostumbrados a observar que estos animalitos sean usados como medio de transporte para llevar sacos, objetos y una serie de productos.
Víctor LLivisa Zhingre, tiene 68 años, es conocido en Malacatos como una persona entendida en faenas de campo.
En diálogo con Diario Crónica, recuerda que, a partir de los años 50 se utilizaban los asnos para el traslado de caña, uno de los principales productos que se cultivan en el sector. Incluso “los arrieros de ese entonces, los maltrataban cuando no avanzaban los bultos”.
Anteriormente incluso también se los conocía como “animales de silla”, es decir, transportar a las personas de un lugar a otro.
Disminuir
Sin embargo, aunque este tipo de prácticas disminuyó, aún se observa que, desde los cañaverales de Malacatos salen los asnos cargados de caña de azúcar hasta los vehículos donde se va a trasladar el producto.
LLivisa Zhingre, agrega que, algo que ha cambiado, es que ya no se observa a estos animales caminar por el centro de la parroquia porque está prohibido mediante Ordenanza Municipal, así evitar que ensucien las aceras.
Socializar
Patricio Lozano Lozano, concejal rural del cantón Loja, refiere que, en la ruralidad “los burritos” se convierten en parte de la dinámica productiva y cultural de esas zonas.
Sin embargo, reconoce que una de las áreas que debe afianzarse, es que los técnicos del Ayuntamiento local, deben socializar la Ordenanza de Fauna Urbana para evitar que sean maltratados con exceso de peso por parte de sus dueños.
Sanciones
Las sanciones son drásticas, hay penas graves, muy graves y leves que pueden ser penadas con un salario o medio salario básico, y con 300 y 400 horas de servicio comunitario. (I).
Dato
Entre las sanciones contempla entre 300 y 400 horas de servicio comunitario.
