Recuperar unicornios perdidos

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Vivimos una época compleja, donde los unicornios se han perdido. Ya no se conocen instituciones de verdadero servicio, con diálogo franco entre humanos, como verdaderos ciudadanos (de persona a persona), por eso, el principal y mayor unicornio que se ha perdido es la confianza.

Recordemos que una conexión humana se produce con diálogo y, que la confianza en una institución se da por sentido análogo de cuánto confiamos en las personas que la conforman. 

Pero, cuan imposible es recuperar ese unicornio de confianza, si, quien está en un puesto público, asume un nivel distinto al humano, se convierte en un autómata y, por este efecto, se vuelve imposible que sienta como el común de la gente.  

A propósito de esto, aquí narro una experiencia contada por una mujer que se acerca a realizar un trámite en una institución de la localidad, señala que en ese lugar trabajó su esposo por espacio de treinta años y, que a pesar de haber personas que fueron compañeros de él, por toda la vida, su condición de servidores activos, diferenciada del ahora excompañero retirado, los separa de forma insalvable.  Dice: “Ya no lo tratan como uno de ellos, más lo ven como a un contrario”. 

Por tal actitud, ella piensa que algo se ha perdido, pues, es imposible confiar en instituciones donde la gente que las integra, tiene comportamientos encubiertos, disimulados, llenos de ambigüedad y poca claridad, y dice: “para que confiemos, ellos deberían comportarse como buenas personas”.  

Otro unicornio que se ha perdido es el afán de entender al otro y eso genera complicaciones, porque mucha gente vive muy concentrada en evitarse problemas, cuidan el cumplimiento de su función en las instituciones, sin pensar en ningún momento en su misión como servidores públicos. 

Desde ese punto de vista, un unicornio más que se ha ido, es la libertad. Porque al estar presos de la forma de pensar de sus directores, pierden su esencia. Vivimos en una sociedad partidista y polarizada, con etiquetas vacías, que piensa que un mensaje por redes sociales, con la condolencia por la muerte de un compañero, amigo, conocido es humanidad.

Por todo lo manifestado, corresponde también a la sociedad abonar procesos de recuperación de esos unicornios y, es justamente la opinión pública la que tiene el deber de poner en práctica un ejercicio de autocrítica para revertir la situación.

Para este reto de provocar que los unicornios vuelvan, los medios de comunicación son escenarios de confianza, siempre que estos mantengan una postura plenamente legítima. Pues, ir más allá de una función en el trabajo, hacer algo tratando de generar empatía y no permitir intromisiones mal intencionadas, nos ayuda a recuperar esos unicornios perdidos.