La arqueología amazónica en el Ecuador

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Si hacemos una revisión de las publicaciones relacionadas con la arqueología amazónica en el Ecuador, no son abundantes y en la mayoría de los casos, tratan únicamente sobre algunas regiones específicas, dejando de lado gran parte del territorio selvático oriental, un gran vacío de la cobertura geográfica; muy pocos son los investigadores que han incursionado en esta temática, y aún menos son los estudios difundidos a través de artículos, monografías o publicaciones de divulgación científica. Esta situación limita considerablemente el avance del conocimiento arqueológico.

En los últimos diez años se ha visto un gran progreso de la investigación arqueológica en la provincia de Zamora Chinchipe, efectuado, a pedido de la corporación ecuatoriana de turismo, por el arqueólogo Jaime Idrovo Uriguen a finales de la década de 1990. Se menciona los restos arquitectónicos vinculados al camino de penetración que emplearon los incas a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI, y se descubrieron los materiales cerámicos de los pueblos proto – jíbaros, llamados Bracamoros; la primera investigación sistemática de la provincia se realizó en el marco del programa » relación entre el desarrollo sociocultural y los ecosistemas tropicales en el Ecuador precolombino» ejecutado dentro del convenio de cooperación científica y asistencia técnica entre el instituto nacional de patrimonio cultural (INPC) Institut de Recherche pour le Developpement (IRD de Francia).

En la cultura Mayo Chinchipe – Marañón, consta el yacimiento Santa Ana – La Florida; la evidencia principal encontrada en el sitio no fue el conjunto de ofrendas mortuorias, sino la identificación de una antigua aldea con restos arquitectónicos en piedra, que fueron construidos siguiendo una planificación bien estructurada, que transformó el medio natural selvático en un espacio social; el manto de la vegetación selvática había sido removido para levantar en su lugar una serie de estructuras de piedra y de bahareque en forma redonda; una plaza circular con más de vente viviendas; una plataforma escalonada; en su cima elevada se edificó una estructura circular de piedra que aparentemente fungió de templo; en la base artificial de la plataforma se enterró a un número indeterminado de individuos, con ricas ofrendas mortuorias.

La estructura de la aldea demuestra una división intencional entre los espacios domésticos, sagrados y públicos, cada uno de ellos con características propias, y además espacios sagrados con evidencias de actividad no doméstica, probablemente de carácter ritual o ceremonial. Finalmente, en los espacios funerarios, un elemento que no puede ser considerado como casual, es la presencia de entierros con ricas ofrendas depositadas en profundidad.

La actividad agrícola se ha identificado con un sinnúmero de plantas como fuente de su alimentación, plantas comunes a la zona tropical: camote, yuca, fréjol, ají, maíz, cacao.

Las sociedades de la alta Amazonía presentan un conocimiento temprano de la técnica de alfarería, y arte lapidario en trabajos de piedra; propios de la cultura Mayo-Chinchipe.