Desafíos para el presidente electo

César Eduardo BRICEÑO TOLEDO

El presidente electo, Daniel Noboa Azin, ganó las elecciones del balotaje el 15 de octubre de 2023, conforme a las diversas encuestadoras que lo predijeron en su momento, con el 52%; cuando en la primera vuelta electoral alcanzó un poco más del 20%. Los votos que sumaron a su favor fueron del resto de candidatos que perdieron en los comicios. Los ecuatorianos votaron por la tranquilidad del país y para que no haya confrontaciones bizantinas entre el ejecutivo y el legislativo.

El mandatario deberá afrontar acuciantes problemas no saldados, heredados por gobiernos anteriores como son: una caja fiscal sin recursos; oposición de la bancada de asambleístas no afines al gobierno; un gobierno fallido del presidente Guillermo Lasso; disponer de una banca parlamentaria minoritaria, que le dificultará realizar acuerdos de gobernabilidad, y una aceptación de votantes minoritaria al inicio de la campaña.

En este escenario de gobernabilidad, la opción es administrar el Estado compartiendo con otros espacios sociales y políticos; sobre todo, de quienes recibió el apoyo en la segunda vuelta; que fue el error que cometió el actual presidente, permitiendo el continuismo burocrático con los mismos errores del pasado, que tuvieron la consigna de boicotear las acciones del ejecutivo; debido a la perniciosa costumbre de practicar la oposición por oposición, cuando pierden una elección popular.

El gobernante electo ha anunciado que en el lapso de tres meses pondrá en conocimiento una consulta popular, sobre temas trascendentales que aún no los conocemos; pero que nos preocupa desarrollarlo por el tiempo corto de gobierno por el lapso de año y medio, que invariablemente contaminaría al proceso electoral para el 2025, corriendo el riesgo de que los ecuatorianos voten Sí por los candidatos y No por la consulta. Claro que se puede gobernar sin necesidad de esta consulta, procediendo con tolerancia, ecuanimidad y diálogo, entre el ejecutivo con el legislativo, sobre una agenda mínima de aspiraciones emergentes de la ciudadanía como seguridad, educación, salud, seguridad social, desempleo y deuda externa. El mandatario elegido cuenta con el número suficiente de asambleístas que le apoyaron en su triunfo electoral, para expedir las leyes que requiere el país, ante una posible oposición de quienes continúan conspirando contra la República.  

Cuando el país estuvo al borde del caos como ahora, Clemente Yerovi, en 1966, fue presidente provisional por siete meses y medio, con la aprobación de la derecha e izquierda ecuatoriana; gobernó con independencia de partidos políticos y formó un gabinete de concentración nacional. Su corto paso por el poder fue trascendental en cambios para el país que tal vez no ocurrieron de inmediato, pero que fueron clave justo antes del retorno a la democracia y lo que vino después.

Con proverbial sabiduría, sentado en lo más alto del poder pidió a la Divina Providencia no codiciar ese cargo, llegar a concretar la Constituyente de 1967, y equivocarse lo menos posible. Retorno a su querido Guayaquil, conduciendo su vehículo, de la misma forma en la que había llegado al llamado de la patria.

Loja, 24 de octubre de 2023