César Augusto Correa
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¿Pusieron en peligro la estabilidad del gobierno? Para nada.
¿Demostraron el enorme descontento popular que existe? Tampoco.
¿Le restaron simpatías al gobierno? Tampoco.
¿Conseguirán derogar las disposiciones legales que permitieron elevar el precio de los combustibles? Tampoco.
La CONAIE percibió bien que era tiempo malgastado ponerse a interrumpir el paso por las carreteras o deambular por las calles de las ciudades por unas horas, ocasionando molestias a los pasajeros y a los transeúntes.
Causas para protestar existen en abundancia, desde hace 7 años.
En febrero de 2018 había que oponerse férreamente al proyecto oligárquico de realizar una consulta popular para apoderarse en corto tiempo de todas las instituciones públicas, había que hacer campaña porque se vote 7 veces NO, pero los que ahora convocaron a la movilización en esa oportunidad se equivocaron garrafalmente y se sumaron al 7 veces SI.
A las barbaridades que se desprendieron de la consulta popular del 4 de febrero de 2018, se sumó el monstruoso desconocimiento de fundamentales principios jurídicos por parte del «trujillato», a los que había que oponerse en ese momento, pero no lo hicieron, al contrario, aplaudieron, para venir a llorar hoy, sobre la leche derramada.
Hay dos preguntas válidas: 1.- ¿Se equivocaron o se sumaron felices y muy conscientes al proyecto oligárquico, que a todas luces estaba dirigido a destruir el Estado? 2.- ¿Convocaron a las movilizaciones para causarle daño político al gobierno de Noboa, o para impedir que el descontento popular sea captado por la verdadera oposición a este régimen?
Los hechos nos enseñan. No hay ninguna posibilidad de hacer UNIDAD con los que sin excepción alguna vienen haciendo ininterrumpidamente lo que le conviene a la más alta burguesía, con los que facilitaron el triunfo electoral de Lasso y Noboa.
