El barrio La Papaya, de la parroquia San Pablo de Tenta, cantón Saraguro no solamente ofrece un clima cálido, sino un gran atractivo turístico que puede ser de interés para los amantes del café por contar con más de 90 hectáreas o más de 150.000 plantas. También la imponente cascada lo hace único a este lugar.
Actividad turística de escalada en el cerro El Ahuaca, Cariamanga, cantón Calvas
Continuación III. Reseña histórica. En la época precolombina lo que hoy es Cariamanga fue la nación indígena Curimanga, extendida en el actual territorio de Cariamanga y sus alrededores. El Congreso de la Gran Colombia decretó la Ley de División Territorial, que fue promulgada en Bogotá el 25 de junio de 1824, suscrita por don Francisco de Paula Santander, la cual dividió al departamento del Azuay en cuatro provincias: Cuenca, Loja, Jaén de Bracamoros y Mainas, siendo los cantones de Loja: Loja, Zaruma, Cariamanga y Catacocha. En 1830 el gobierno de la República de Ecuador ratificó la creación del cantón Cariamanga realizada por la Gran Colombia. En 1861 se dictó una nueva Ley, la que en el Art. 8 dice: la provincia de Loja consta de los cantones Loja, Paltas, Calvas, Zaruma y Jambelí, y, en su numeral 3º, el cantón Calvas se compone de las parroquias Calvas, Cariamanga (su capital), Macará y Amaluza. En la actualidad el cantón Calvas está conformado por las parroquias de: Cariamanga, Chile y San Vicente (urbanas), y, Colaisaca, El Lucero, Sanguillín y Utuana (rurales) (PDOT-Calvas).
El domingo se presentaba como un día sin esperanza. Era el tercer día desde que el Maestro había sido crucificado. La mañana sorprendía a los discípulos envueltos en miedo, esperando quizá el momento propicio para huir hacia sus tierras de origen. El sumo sacerdote y el sanedrín, descasaban plácidamente al creer que con la muerte del Nazareno terminaban sus problemas. Sin duda era un día sin esperanza, pues la esperanza había muerto en la cruz del calvario.
La población Católica que existe en todos los países se sorprendió con el inesperado fallecimiento de su Santidad el Papa Francisco I, cuando todos creíamos que luego de haberse restablecido de una enfermedad respiratoria por cinco semanas en el hospital Gemelli de Roma, los facultativos que llevaron a efecto el tratamiento le dieron de alta previniéndole que no podía mantener actividades de ninguna naturaleza con los pobladores del mundo y especialmente de Roma donde tiene su alojamiento hasta su total recuperación.