Numa P. Maldonado A.
Algunas cifras sobre el consumo de drogas: a nivel mundial, alrededor del 6% de la población (316 millones de personas entre 15 y 65 años), unos 12 millones en EUA y unos 10 millones (24% del consumo mundial), en América Latina. Prevale la tendencia de demanda creciente por el cannabis (244 millones de usuarios), los opioides (61 millones), las anfetaminas, (30,7 millones), la cocaína (25 millones) y el “éxtasis” (21 millones). La mayor proporción de consumidores de cualquier droga, se encuentra en el grupo de 26 a 34 años (‘Informe Mundial sobre Drogas 2025’ de la ONU).
El uso inadecuado de drogas, que incluye a las más conocidas, el tabaco y el alcohol, conduce a la adición: produce comportamiento violento o agresivo, ánimo alterado como ansiedad, depresión, euforia, pánico y manía; un deterioro paulatino de la salud que conduce a la muerte o al suicidio y, sobre todo, un enorme sufrimiento para el afectado, su familia y amigos.
Hace varias décadas fui testigo de un triste suceso, que hasta el día de hoy me conmueve: un gran amigo y compañero tuvo la desdicha de tener un hijo drogadicto, y tras años de intentos fallidos, él y su esposa murieron sin lograr su sanación: largos años de desdicha e infelicidad…Este pobre joven huérfano golpeó un día a mi puerta y temblando se presentó, y me pidió algo para comer…Le di una pequeña “ayuda” y quiso besarme las manos en agradecimiento. Regresó dos o tres veces más…La droga lo atrapó y seguramente murió inútil y desamparado en la flor de su juventud…
¿Los narcotraficantes y sus cómplices tendrán consciencia de las penosas tragedias que causan a millones de familias todos los días y en todo el mundo?
Brevemente repacemos las principales causas de la drogadicción:
-La profunda debilidad institucional: “el Estado tiene una parte corrupta, otra honesta y otra ampliamente vinculada al crimen organizado». Esta debilidad es la principal causa estructural de la inequidad social, madre de todas las crisis.
-El gran vacío ético en la familia y la sociedad: la predominante educación sin valores, al omitir a las grandes figuras y héroes, que siempre han servido de guía moral y espiritual, permite que emerjan los antihéroes, esos nuevos ídolos que practican y difunden los antivalores, y lideran el narcotráfico y el crimen organizado.
-El concepto de éxito, real y genuino, se desfigura completamente: deja de ser el desarrollo del intelecto y las habilidades con nobles fines, y se convierte en la consecución del dinero fácil, rápido y abundante, generalmente por medios ilícitos y atentatorios contra la vida y el bienestar humanos, y la naturaleza.
-La honradez y solidaridad, y el trabajo y esfuerzo pierden sentido frente a la inmediatez del dinero fácil y mal habido: ignorando que constituyen los grandes pilares que sostienen una vida digna, sana y feliz, con nobles propósitos.
-La falta de un liderazgo global, lo suficientemente fuerte, que entienda en tiempo real este gravísimo problema: la verdadera importancia de este autoflagelo que amenaza con destruirnos como especie.
