Por: Patricio Luzuriaga
Estamos transitando por más de 90 días desde que el Gobierno Nacional a través de una decisión política, NO técnica, decidió cerrar la frontera sur con el Perú, afectando con ello gravemente la actividad comercial-turística, venta de servicios y de actividades inherentes al fortalecimiento de la actividad cultural y de integración.
La afectación es a nivel de Loja y su provincia, siendo en mayor grado en los cantones de línea de frontera como Macará y Zapotillo. Son más de tres meses de un panorama incierto, desolador, de incertidumbre, de impotencia y por supuesto de abandono por parte de del gobierno nacional, actitud que es totalmente contradictoria con el mandato constitucional establecido en el Artículo 249 de nuestra Constitución, que dispone una atención preferencial y prioritaria para los cantones fronterizos.
La realidad en territorio es preocupante desoladora: comercios con las persianas bajas, hoteles vacíos y un sector del transporte paralizado. Se estima una caída del 40% en la actividad comercial-turística y venta de servicios, que los tecnócratas en Quito no lo visualizan. . Lo más grave es que mientras el río crece por el invierno, muchas personas por la necesidad de subsistir arriesgan la vida cruzando por pasos ilegales, generando una grave crisis humanitaria inclusive. Mientras tanto una infraestructura millonaria como el CEBAF permanece como un elefante blanco, desperdiciado y olvidado.
Señor Presidente, la lógica y la técnica nos indica que se puede incorporar un control biométrico y la militarización del CEBAF, y con ello se estaría aportando de mejor manera que los pasos clandestinos al control, y la seguridad en la línea de frontera.
Sin embargo, lo más doloroso y preocupante no es solo la indiferencia por parte del gobierno nacional, sino la ausencia de liderazgo que padecemos en la provincia de Loja.
¿Dónde está el Señor Prefecto de Loja? ¿Dónde están los 16 alcaldes de la provincia de Loja?
Cuál es la razón, causa, motivo y/o circunstancia porque no se ha generado una convocatoria a una a Asamblea Provincial, en donde no solamente se analice el cierre de frontera, sino la atención a la vialidad de Loja y su provincia y la aplicación de la LEY DE DESARROLLO FRONTERIZO, que está en letra muerte desde hace 7 años atrás.
Indudablemente a esta inacción y silencio cómplice con respecto a la crisis del cierre de frontera, se suman los cuatro Asambleístas por Loja, que no han activado la Comisión de Fiscalización, para que los señores Ministros de Defensa, Interior y Cancillería rindan cuentas y expliquen por qué Macará y Zapotillo han sido sentenciados al olvido mientras en Huaquillas la actividad comercial fluye y Macara y Zapotillo están en terapia Intensiva.
El único sector que por lo menos a levantado la voz a medias, pero sin resultados es el sector productivo a través Cámara de Comercio, de Industrias y a la Federación de Cámaras de la Producción de Loja. Consideramos que este sector puede liderar una declaratoria de emergencia económica que gestione alivios tributarios y financieros a quienes generan productividad en los cantones de macara y zapotillo.
“Hay que entender que NO estamos solicitando ni pidiendo caridad; exigimos el derecho constitucional a trabajar. Con mayor razón, cuando tenemos un mandato constitucional establecido en al artículo 249 de la constitución que nos respalda”.
En todo caso el devenir del tiempo y la historia juzgará por la acción y omisión de las Autoridades, que pudiendo aportar y tomar decisiones no lo hacen.
