La ética de los lobos

José Vicente Ordóñez

Los lobos son animales nómadas que siempre están en movimiento y cuando se desplazan de un lugar a otro llevan un estricto orden: delante de todo el grupo, orgullosos y cansados caminan los más viejos, junto a ellos van los enfermos, tras ellos las hembras y cachorros y al final los cazadores fuertes y poderosos, cuya misión es asegurar la defensa, evitar que alguno se quede atrás o se pierda y garantizar la supervivencia de la manada. Así, la ética de los lobos representa una lección de respeto a sus mayores y protección a los más débiles.

Cada 15 de junio se conmemora el “Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez”, y en las actuales condiciones, este día adquiere una especial importancia, ya que la pandemia por COVID-19 ha causado temor y sufrimiento, en especial a las personas de avanzada edad, y más allá del impacto en la salud, la discriminación y el aislamiento son factores que probablemente tengan un efecto devastador para los adultos mayores.

El 66% de las personas a partir de los 70 años, tienen al menos una afección de salud, por ende, mayor riesgo de impacto severo por COVID-19. Los mayores de 80 años presentan una tasa de mortalidad cinco veces mayor que el promedio, algunos sufren discriminación al momento de recibir atención médica y, en el afán de cuidarlos, a muchos se les prohíbe visitas, evitando así su relación con seres queridos y su entorno más próximo. Algunas personas mayores se enfrentan a vulnerabilidades adicionales como pobreza y abandono.

Por esas razones, como sociedad debemos configurar un sistema de protección social para nuestros adultos mayores, acorde a las circunstancias excepcionales que vivimos, garantizando servicios de salud y protección económica como elementos indispensables. Pero más allá de ello, debemos preocuparos también de su salud emocional y en este punto la comunidad juega un rol preponderante.

Con el afán de involucrarnos, podemos tomar como referencia algunas iniciativas dignas de replicar y fortalecer, por ejemplo: En Mumbai-India, grupos de voluntarios ayudan al Estado a llevar alimentos y medicinas a los mayores vulnerables; en Queensland- Australia, artistas cantan y actúan de forma gratuita en los centros de cuidado; en España, el Ayuntamiento de Castelló brinda un programa de entrenamiento físico virtual para personas mayores; en Santiago de Chile, un grupo de programadores genera software de aprendizaje gratuito en tecnologías de la comunicación (TIC); y, en Loja- Ecuador, se impulsa la iniciativa Banco de Materiales de Construcción, para hacer adecuaciones y adecentamiento de viviendas de adultos mayores en situación de extrema pobreza.

Esta pandemia ha traído un cúmulo de desafíos sin precedentes, pero no por ello queda en segundo plano la gratitud que les debemos a nuestros adultos mayores, quienes nos impartieron sabiduría, ejemplo y dedicaron su vida a nuestro cuidado. Velar por sus derechos y su bienestar es crucial, y al igual que los lobos, debemos avanzar sin dejar a nadie atrás.