Tú eres mi hermano del alma realmente un amigo

Campos Ortega Romero

Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros, acción que nos conduce, a conocernos mejor para salvarnos juntos. Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y comunión con los demás, para denunciar lo que nos duele y nos da alegría, hoy lo hacemos con regocijo y gratitud para recordar y cantarle al viejo amigo de nuestras ternuras, imagen azul de nuestros recuerdos infantiles, a nuestro eterno compañero de la franca sonrisa, al ser que siempre nos tendió su mano fuerte, para no tener miedo a la vida, para que nuestros pasos no sean vacilantes, ni nuestros sueños intranquilos, al amigo que siempre nos impulsó a seguir adelante aún ante la empinada cuesta para llegar a la cima, al ser que lo admirábamos y lo imitábamos en todo, hasta llegar a pensar como él, a respirar como él, a luchar contra invisibles molinos de viento, a subir las cumbres, a aprender a llamar hermanos a todos los hombres, a cantar en todas las voces y a caminar por todos los caminos, así la ternura de nuestro amigo de siempre, hablamos de nuestro Padre.

Muchas veces como quisiéramos pedirle su mano fuerte al viejo amigo, para no tener miedo, para no ser paso vacilante, ni sueño intranquilo, mejor que nos lleve a través de todas las vivencias por él recorridas, para ser mejores. A veces se nos ocurre pedirle que nos vuelva a la inocencia de nuestra niñez lejana, que nos vuelva a la época de soñar y ordenar a la tristeza que no se afinque en nuestras almas. Sin embargo, la verdad, es que hay que combatir a la vida para saludar a la aurora llevando siempre dentro de nosotros al ser que constituye el amigo de nuestras existencias, por ello a nombre de los hijos de Loja, expresamos nuestra enhorabuena a nuestros compañeros de sueños, metas y logros, a nuestros queridos Papás, ejemplos vivos de virtud, coraje, dignidad y proyecto de vida.
Saludamos a los papaítos de mil nombres, que mediante su trabajo, esfuerzo fecundo y responsabilidad con los suyos, con su sangre, con su semilla de amor y coraje que constituyen sus hijos, esos hombres, son nuestros queridos Papás, que custodian a sus retoños, donde toda su acción creadora, solo tiene un norte el bienestar de su familia, motivando y orientando con su diestra un mejor porvenir para los suyos. Y para ello es capaz de todo, aun de dejar la tierra que le dio luz del nuevo día, para emigrar al extranjero en busca de nuevos horizontes.

Consideramos que no se puede construir sociedades sólidas y saludables con esposos y padres sin fuentes de trabajo estable y digno. Si en verdad reconocemos al Padre y festejamos su día, hagámoslo cambiando de actitud, antes que sea demasiado tarde, “la razón no pide fuerza” sentencia el adagio popular, hagamos de esta fecha, una motivación para iniciar la reconstrucción de nuestro país por el bienestar de todos los ecuatorianos. Concluimos nuestro saludo y homenaje a nuestros padres con los versos de Roberto Carlos… “Tú eres mi hermano del alma, realmente un amigo/Que en todo camino y jornada está siempre conmigo/Aunque eres un hombre aún tienes alma de niño/Aquel que me da su amistad su respeto y cariño/Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos/Y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos” Así sea.