“Pan, queso, chocolate espeso”

SABEL

“Cosas claras, chocolate espeso”, dice el adagio popular. Un paseo mental por una historia que nos llama a comunicar mensajes con claridad.

Esto dice mi vecina Blanquita: “si antes iba por el pan de Cyrano, ahora voy con el que tengo a mano”. En el pasado, no se conformaba sin queso de “Alpina”, “Nutrileche”, huevos de “La Hacienda”, y así iba anclada por tantas marcas de su preferencia.
Pero las cosas cambiaron, hoy no está atada. Compra en cualquier tienda la encomienda. Ella misma ya no es Blanquita, ahora es Blanca, la cliente de las cosas claritas.

Cuenta: “Si voy por pan y no son claros al venderme, doy media vuelta, a ver quién me atiende. Antes hasta columna hacía por la mercancía”.

Ahora Blanca exige que el tendero, se dé modos para ser primero. Ella ha oído anuncios como: “Solo aquí camarón colorado, si lo comes atraes enamorado”. Hay otros más claros y pintorescos: “Hay coco para tu coco”. “Quedan pocos cuellos de pollo sin tanto rollo”. Un hombre al megáfono, llama: “Venga vecina, venga, tengo bueno, bonito y bacán, porque de barato ni hablar”. Y así más mensajes con los que se hacen visibles los invisibles.

Blanca no volverá a ser Blanquita, pues ya le gustó todo cerquita. Si es posible, compra desde casa y con los memes en facebook, se ríe de su suerte. Ni peinada peor acomodada, no tiene exigencia para nada. Las cosas claras, “pan, queso, chocolate espeso”.