Se requiere un plan nacional de desarrollo

Antonio C. Maldonado V.

Abrumados como estamos padeciendo no solo por la pandemia sino además por la tonelada de escándalos de todo orden a diario suceden en competencia con la requisa de estupefacientes y encarcelamiento de las “mulas pero nunca de los capos”, seguimos transitando en un país sin rumbo firme y duradero, sometido a medidas gubernamentales de alivio transitorio que nada resuelvan ni a corto, mediano o largo plazo como el cobro desmedido y arbitrario del consumo de la luz eléctrica, lo que debe constituir la rebaja permanente de esa energía que sobra y se consume más por la pandemia; pues, los problemas fundamentales que nos afectan como la desocupación que se agiganta arrastrando miseria y pobreza; la atención de la salud y educación en todos los niveles sin la atención prioritaria que les corresponde y por el contrario se agudiza sin solución; por su parte las dependencias de los gobiernos seccionales al igual que los organismos del gobierno central obran cada cual por su cuenta lo que produce un descalabro nacional como el cambio de semáforos.

Dentro de esta desastrosa situación tenemos que enfrentar el   deplorable y angustioso problema de la deudas externa e interna que desde los orígenes de la República exprime el bolsillo de los ecuatorianos ya que no es un problema de Gobierno sino de todo el pueblo que tiene que pagarlas permanentemente con la carga pesada de nuevos tributos, esto es, nos ponen el dogal al cuello por toda la vida para solventar la DEUDA ETERNA.

La deuda externa existe desde la independencia por la ayuda que dieron los ingleses a los países liberados, que no fue tan patriótica y se la pagó en la primera bonanza petrolera en el período dictatorial de la década de los años setentas, debido a que no habían planificado la inversión de esa cuantiosa suma de ingresos para el erario nacional; deuda que no debió pagarse porque si bien el gobierno inglés había avanzado en algunos logros para la defensa de los derechos humanos como la abolición de la  esclavitud, por otra parte habían desarrollado la manufactura base de la futura industrialización y requerían que los habitantes de los pueblos liberados se conviertan en su principal mercado de consumo incorporándose al trabajo remunerado y sean compradores de sus mercancías como los molinos de mano, máquinas de coser y otros artefactos; pero así mismo hay que recordar que los ingleses que habían desarrollado la transportación naval navegando por los cuatro puntos cardinales, gran parte de las riquezas que la metrópoli española llevaba a su imperio fue saqueada por los piratas ingleses que inclusive invadieron nuestro puerto principal.

Por estas consideraciones y muchas más, al actual gobierno ya no le queda tiempo para hacerlo, los aspirantes a la primera magistratura del país en las próximas elecciones deben priorizar el estudio del Plan Nacional de Desarrollo que serviría para aliviar la desastrosa situación que estamos atravesando y de lo cual nada se dice porque no se lo ha realizado ni se lo piensa efectuar y que debe constituir parte del programa a cumplir el que sea electo.