La trilogía de la salud: Inmunidad del huésped, carga viral y virulencia

Fredy Paredes Cuenca

Como las trilogías o los triángulos equiláteros con sus lados iguales, perfectos, complementarios y mutuamente sustento, el uno del otro, la salud tiene una de las trilogías que funciona en forma perfecta y complementaria para protegernos de los gérmenes invasivos que provocan enfermedades altamente peligrosas. El desbalance de esta trilogía de la salud o disrupción de los lados de un triángulo perfecto, traerá consecuencias nefastas sobre la persona involucrada en un proceso infeccioso.

La inmunidad del huésped se refiere a los mecanismos de defensa que poseen las personas, que le ayudan a controlar la invasión de un germen, por lo tanto la inmunidad individual es un elemento clave para que las manifestaciones clínicas de la enfermedad sean de mayor o menor grado, porque estos mecanismos de defensa permiten que el organismo tenga barreras de protección que son de dos tipos, la defensa humoral y la defensa celular, que trabajan en forma paralela pero independiente, cuando digo humoral no me refiero al sentido de ánimo que también es importante en mantener intacta la inmunidad sino a los mecanismos de defensa relacionados con anticuerpos, sustancias proteicas que elaboran nuestro cuerpo para defendernos contra los agentes invasivos, como el virus de Covid-19 o SARS 2. La defensa celular a la que hago referencia es las células llamadas glóbulos blancos de una variedad específica que son los macrófagos que pueden ser invadidos y destruidos por el virus. Son estas células una de las primeras barreras de defensa contra los invasores que serán afectadas.

La carga viral, factor indispensable para el desarrollo de una enfermedad, se refiere al número de virus que puedan ingresar al cuerpo, reproducirse y diseminarse de forma extensa en todos los tejidos del individuo, la que puede a la vez determinar que los efectos sean más notorios o menos lesivos para la persona que padece la enfermedad.
La virulencia o patogenicidad se relaciona con el grado de agresividad del germen, su efecto destructor que tiene sobre un organismo, la forma de invasión a los tejidos y la afectación de órganos vitales para la vida de las personas, por lo tanto, dicho efecto negativo será mayor, si el daño incluye los tejidos u órganos vitales en el individuo afectado.

Esta trilogía a su vez se sustenta, como factor protector ante cualquier germen invasor, con las proteínas, un elemento básico e indispensable en la dieta diaria que proporciona la materia prima para la formación de anticuerpos que tienen la misma naturaleza proteica y reforzar la inmunidad humoral o de sustancias protectoras como lo son las inmunoglobulinas.

En los artículos anteriores he estado insistiendo en el uso de prendas de protección que nos ayudan en la prevención sobre uno de los elementos de la trilogía que mencioné aquí, la carga viral, es decir, el número de gérmenes que pudieran invadir nuestro organismo se puede limitar con dichas prendas, estos gérmenes pueden entrar por diferentes vías, en el caso de Covid-19, las vías principales son la respiratoria y digestiva. Las prendas de protección funcionan como barreras impenetrables, claro está, si se las usa en forma adecuada.

La tercera parte de la trilogía lamentablemente trabaja en contra nuestra, no depende de nuestra influencia y está fuera de alcance, pues las condiciones de patogenicidad del virus del Covid-19 y su virulencia, está dada, no podemos modificarla. Lo que podría permitirnos afrontar de mejor manera su virulencia seria el reforzamiento de las otras dos partes de la trilogía, mejorando la inmunidad del huésped o lo que es lo mismo las defensas que poseen las personas sea humoral o celular ante la invasión de un virus u otro germen, en este campo trabajan las vacunas y la nutrición adecuada, mientras tanto la reducción del número de gérmenes o la carga viral reducida mediante la única medida de prevención efectiva sobre el contagio son las prendas de protección y lavado de manos adecuados.