A tajitos de caña, una canción de amor

Efraín Borrero E.

Hernán Sotomayor Veintimilla, amigo entrañable, me invitó a Valle Hermoso para disfrutar de su entorno natural y degustar un exquisito tamal lojano acompañado del sin igual café de nuestra provincia.

Valle Hermoso dista unos cuarenta kilómetros de la ciudad de Loja.

Aún es una enorme hacienda, que entonces abarcaba casi todo el valle de Catamayo. Fue propiedad de la esposa de Benjamín Carrión, en donde el ilustre escritor pasaba sus vacaciones.

Con el transcurso del tiempo la hacienda se fraccionó, y con el advenimiento del ingenio azucarero Monterrey transformó el sector en un inmenso cañaveral que se extiende como alfombra con tonos de verde.

Desde su infancia y hasta los actuales momentos Hernán Sotomayor se ha regocijado con el paradisíaco ambiente natural de Valle Hermoso, y allí están sembrados sus más preciados recuerdos, añoranzas, pasiones e inspiraciones. Es su bella estancia y así la conserva en sus afectos.

Allí nacieron poemas y célebres canciones de Hernán como son: El zafrero, Cuando los Años Pasen, Amor de Maíz y Fiesta de la Cruz, que rememora la gran festividad que se realizaba cada año en Valle Hermoso, que la ha presentado por escenarios del mundo.
Luego de servirnos el café nos instalamos a conversar en el portal de la casa, con impresionante vista hacia el horizonte. Hablamos de todo especialmente de aquellos aspectos que nos enriquecen espiritualmente y fortalecen nuestro orgullo lojano. Nos identificamos por el gran cariño que profesamos a nuestra querida Loja.

En el curso de la conversación no podía dejar de referirme a su vida profesional como médico homeópata y a su brillante trayectoria como compositor musical, con más de 250 creaciones, y no menos su reconocida calidad interpretativa. Obviamente el tema central fue su más destacada composición musical: A tajitos de caña. Me dijo que esa canción la escribió cuando tenía 17 años inspirado precisamente en el paisaje de esos cañaverales, quebradas y ríos que adornan a Valle Hermoso, que es su rincón poético. En confianza le pregunté, como en varias ocasiones lo han hecho algunos de sus amigos, a quién dedicó esa canción; quién es esa mujer de espectaculares ojos verde caña que muchos quisiéramos ver; la que quebró tus versos de amor y a la que anhelas “decirte mía al oído, con el soplar del viento”. Con un jajaja evasivo me respondió algo que ya lo había mencionado antes: “La musa está en lo más recóndito de la memoria, porque se fue desmitificando a medida que pasaba el tiempo”.

Con la misma confianza me comentó que a lo largo del tiempo son innumerables las anécdotas y de cómo hicieron suyo este precioso tema, convirtiéndolo en la canción más amada de Ecuador.

Jamás pensé que esta canción haya enamorado y rodado tanto escenario; se ha convertido en una melodía de amor, y si ahora tiene cerca de 50 y llegará a cien años, porque es muy hermosa. Estoy viviendo momentos tan intensos e impensables como cuando la compuse, me dijo con voz recatada.

Me manifestó que le encantan las diversas versiones. Quienes la escucharon en original, en vivo, y en disco de 45 revoluciones que grabó con el grupo Pueblo Nuevo, del cual es su fundador, en 1979, dicen que fue la mejor. Yo le comenté que hace pocos años, en Asunción, Paraguay, escuché una interpretación de A tajitos de caña con el respaldo musical de arpa y guitarras que me gustó muchísimo.

Llegó la hora de regresar a Loja no sin antes decirle con humor: llegará el momento en que reveles el nombre de la mujer para la que escribiste: “Para ti mi canción,
bajará la quebrada, ojalá llegue al río, donde estás amada”.

Nunca es tarde, y como entreviendo el secreto, me dijo sonriente que pronto develará ese insignificante detalle y que será con los ojos del alma.

Valle Hermoso es hoy un centro de arte y producción agroecológica amigable y autosustentable, bajo la inteligente iniciativa de Hernán Sotomayor. Un espacio ideal, a cuatro kilómetros del aeropuerto, en el que perdurará impregnada, como marca, la expresión poética de un brillante compositor lojano.