Importancia y finalidad de las pruebas penales

Fausto Rodrigo Carrión

La pretensión punitiva del Estado requiere un procedimiento que considere y reglamente los medios probatorios necesarios para establecer claramente la infracción, a fin de poderla atribuir a sus autores en juicio de valor sobre imputabilidad y culpabilidad. El proceso, por tanto, debe entenderse como un conjunto de pruebas   en espera de acertada valoración. Son ellas la sustancia vital de la resolución de jueces, constituyen medios o fuentes indispensables   para que el juzgador llegue al conocimiento de la verdad en el ejercicio y decisión de las acciones legales. Cabe afirmar que el objeto del proceso es reconstruir históricamente el presunto delito, solamente puede lograrse   mediante pruebas    precisas a esa alta finalidad.  

Tomando en consideración que la prueba, es aquella actividad de carácter procesal, cuya finalidad consiste en lograr la convicción de la jueza o juez o tribunal o Sala de la Corte correspondiente, acerca de la exactitud de las afirmaciones de hecho operadas por las partes en el proceso. De tal modo, que la prueba es una actividad de naturaleza procesal, para convencer a la jueza o el juez, tribunal o Sala de la Corte correspondiente, acerca de los hechos; o sea, que su objeto, son las afirmaciones que las partes efectúan sobre tales hechos, información que de ellos llega al proceso.

Cuando pretendemos abordar la problemática relativa a los medios de prueba en materia penal, surten cuestiones que requieren ser resueltas para poder entender con mayor precisión este tema, en virtud de la presencia de una serie de términos en torno a la denominación apropiada de los medios de prueba, existen quienes las llaman medios de convicción, mientras otros manifiestan ser la justificación.  Los medios de prueba en un proceso penal son muy importantes y básicos para el esclarecimiento de los diversos hechos delictuosos y culposos inculpados a una persona denunciada.

El proceso penal es actividad reglada, que ocurre entre hombres y se orienta a demostrar los elementos objetivos y subjetivos del delito, o su no existencia. El juez dispone de los medios de prueba, con libertad para realizar acertadamente juicios de valor. En el proceso penal rige el principio de la comprobación de la verdad material y la persuasión racional, para poder decidir.

En el campo de la practica judicial siempre debe partirse de la a base de que, en principio, la verdad es captable y conocida por la mente del hombre que juzga. Bien manifiesta Erich Dohring que “…si se quisiera cargar al averiguador procesal con dudas puramente académicas, se embotaría innecesariamente su espíritu emprendedor, imprescindible para su labor profesional…”

La importancia de las pruebas son los medios por los cuales los jueces obtienen las experiencias que les sirven para juzgar mediante los cuales  abren los puntos de lo desconocido, en suma los medios de prueba tiene por objeto investigar la imputabilidad, identificación del autor, condiciones de culpabilidad, elementos móviles y circunstancia diversas individualizando la participación de todos y cada uno de los coparticipes de la acción colectiva. En definitiva, la función de la prueba es la de probar los hechos que es conocer acciones o conductas humanas concretas, o establecer determinadas modificaciones o acontecimientos del orden físico a los cuales tiene que responder jurídicamente el ejercicio científico y honesto de la justicia.   “…Se prueba el derecho al establecer que, si se consignan tales hechos, es aplicable a ellos tal o cual prescripción de la ley… “(concepto de Bonier).

La tarea del juzgador, pues no se limita a dar vigencia a los dictados de la ley, ni a interpretar abstractamente   la normatividad jurídica “Antes de sondear lo que debe ser, deberá constatar lo que es o, en su caso, lo que ha sido. La ciencia jurídica no es puramente normativa.  No se agota con la deducción, sino que depende, en gran medida, del manejo del saber experimental y del método inductivo propio de éste” Dohring.

Dentro de la finalidad de la prueba es demostrar el hecho punible, su autor, los motivos determinantes, las circunstancias de modo, tiempo y lugar y la personalidad del infractor. Es la demostración de la verdad, no la verdad real que acaeció antes del proceso penal, sino la verdad formal que admita reflejar en el ánimo del titular del órgano jurisdiccional la certeza respecto de la existencia o inexistencia pretérita del hecho controvertido.

Cada tipo penal descrito por la ley debe tener su prueba adecuada, referida a los elementos objetivos y subjetivos; por ello, el funcionario que instruye el sumario debe tener   perfecto conocimiento del derecho penal sustancial, para ordenar, desde el principio del proceso, las pruebas pertinentes.  Sin orientación técnica, la investigación será inepta y la calificación en la etapa de investigación será expuesta a graves errores. En el proceso deben distinguirse   dos actividades:  producir técnicamente las pruebas, que es la finalidad en la investigación; y, calificar sobre el mérito de aquellas, que es actividad propia de jueces competentes, cuando deciden sobre la atribución del delito y afirman, en juicio, la culpabilidad de sus autores.

Los hechos que han de probarse deben ser posibles, verosímiles, morales, pertinentes.  No pueden admitirse pruebas que no conduzcan a establecer directa o indirectamente los hechos que son materia del proceso.